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martes, 17 de mayo de 2011

El Cooperativismo Agrario y el Proyecto Nacional (Parte VIII)



Por el cro. Antonio

Durante la llamada "Década Infame" las cooperativas fueron creciendo en cantidad y fuerza pero siempre dentro de la cancha que les había marcado el Régimen; "acá adentro hagan lo que quieran, pero la exportación no es para ustedes" (El pensamiento de Lord Castreleagh, aplicado hacia adentro del país). Las Cooperativas de Seguros, siempre de buena rentabilidad, apoyaban el esfuerzo y los apóstoles y predicadores de la filosofía cooperativa encontraban buen eco entre los sufridos chacareros que enfrentaban la "crisis del 30".
 
Moría Yrigoyen, y con Alvear al frente del Partido Radical insensiblemente el radicalismo y su Proyecto Nacional iban quedando en el olvido. La retórica estaba y el discurso también, pero en los hechos concretos (las "efectividades conducentes") iban en otro sentido. Y pocos de aquellos Radicales agrarios percibían el cambio.

La existencia de la Junta Nacional de Granos de cuya génesis nos hemos ocupado muchas veces, los ponía a cubierto de la voracidad de los grandes exportadores, y las Cooperativas los protegían de los "Rameros Generales" que debían morigerar sus agachadas al existir un competidor que al decir de  Don Luis Balestra (uno de aquellos apóstoles) había introducido un elemento revolucionario en el comercio de pueblo; "Una balanza que pesaba lo justo, al recibir el trigo en el galpón y al despachar el azúcar en el almacén".

Al aparecer de nuevo el Proyecto Nacional (la "causa"), lo hace de la mano del Peronismo, pero al "sujeto agrario" (el socio, y dirigente de la Cooperativa) lo encuentra dentro de la Unión Democrática y en el incipiente gorilismo, lo que trae no pocas discusiones, ya que por ahí, algunos reconocían sus viejos ideales Radicales en este nuevo gobierno.

Convengamos en que encarar un Proyecto Nacional de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política, en aquellos años (y en estos) sin tener en cuenta al Cooperativismo no solamente agrario, sino de todo tipo, sería imposible.

Y cuando pensamos en industrializar materias primas agropecuarias, darles valor agregado, crear fuentes de trabajo en el interior, las cooperativas son herramienta fundamental. Y así las vio el peronismo desde el principio, tal como las había visto el radicalismo treinta años antes. Un sencillo ejemplo; antes que los sintéticos superaran desde la petroquímica al aceite de lino como base; la mayor parte de las pinturas se hacían con eso, con aceite de lino (entre paréntesis un recurso renovable). Nuestro país era un gran productor de lino, pero el lino se exportaba en semilla; no se transformaba en aceite y expeller (expeller; lo que queda de la semilla una vez extraído el aceite mediante presión y calor, y es una importante fuente de proteínas para alimentacion animal).

Uno de los objetivos del 2º plan Quinquenal consistía en ir transformando esa exportación de lino semilla en exportación de aceite, y expeller.
 
Pese al apoyo oficial, en el seno de las Asociaciones (Cooperativas de 2º Grado) se veía con mucha desconfianza este plan, fundamentalmente porque lo proponía Perón. No he encontrado en mis conversaciones con los dirigentes de aquellas épocas que conocí ninguna otra razón de peso. Cuando desde mi inocencia juvenil (turrito de joven...) les planteaba cuales eran las razones de tanta discusión sobre un tema que estaba en el mismo origen de las Cooperativas y era a todas luces beneficioso para los socios, la respuesta era "no queríamos que la política se metiera en la cooperativa". Cuando les planteaba entonces que lo contrario también era política, pero de otro signo, empecé a tomar mala fama...

Aún así se levantaron muchas Fábricas de Aceites Vegetales dentro de la ACA, que luego fueron convirtiéndose a extraer aceite de Girasol cuando el aceite de lino dejó de tener demanda como ya se dijo por los avances en petroquímica.

Federación Agraria había prohijado AFA (Agricultores Federados Argentinos) una cooperativa de primer grado fundada en 1932 pero con un criterio de megacooperativa; es decir una central con múltiples sucursales que no tenían vida institucional ya que ésta era (o se creía que podía ser) suplantada por la actividad del sindicato FAA, pero no lograba despegar (como siempre que se mezcla actividad gremial con actividad comercial se producen cortocircuitos y chisporroteos). Por lo que ellos sí aprovecharon la puesta en marcha del Proyecto Nacional fundando muchas cooperativas locales que en 1952 formaron la FACA.

Después vino la llamada Revolución Libertadora, pero eso es historia para mañana.

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Antonio (el Mayolero)

lunes, 16 de mayo de 2011

Del cooperativismo Agrario y el Proyecto Nacional (ParteVII)



Por el cro. Antonio


El Segundo Grado: A las cooperativas de base, por si mismas, las resulta muy difícil entrar en una escala comercial que les permita acceder al negocio de la Industrialización o la exportación. Para llegar a esas escalas necesitan agruparse en Cooperativas de Segundo Grado (Cooperativas de Cooperativas), donde ahí sí, llegan. Caso contrario deben transformarse en megacooperativas tal como AFA (Agricultores Federados Argentinos) fundada en 1932 bajo el auspicio de la Federación Agraria. Después analizaremos los pro y contra de este tipo de organización que podríamos denominar unitaria.

Por ahora seguiremos con las cooperativas de Segundo Grado que pueden denominarse indistintamente Asociaciones o Federaciones.
 
La mas antigua de ellas la Asociación de Cooperativas Argentinas (continuación histórica de la Asociacion de Cooperativas Rurales Zona Centro que ya mencionamos y fuera la que desde su fundación en 1920 comenzara a incursionar en comercio exterior). Según su especialización (o mejor la de sus socios) fueron apareciendo otras cooperativas como las tamberas de Santa Fe y Córdoba que en 1938 constituyeron SanCor C.U.L. (Cooperativas Unidas Ltda.), las algodoneras del Chaco que constituyeron U.C.A.L (Unión de Cooperativas Algodoneras Ltda.) las yerbateras de Misiones (Federación e Coop. Yerbateras) las vitivinícolas (FeCooVitA) e inclusive una federación con un fuerte contenido étnico y cultural como Fraternidad Agraria Coop. Ltda. constituida por las cooperativas de los colonos Judíos.
 
También a la "sombra" de la Federación Agraria Argentina se fueron creando cooperativas locales que se distinguían por incluir (la mayoría de ellas) la denominación "Agropecuaria" en lugar de "Agraria o Agrícola" de las cooperativas de la A.C.A. Las "agropecuarias" se unieron recién en 1952 en la Federacion Argentina de Cooperativas Agropecuarias (FACA).

Esto que vengo explicando puede resultar farragoso, pero lo considero inevitable a los efectos de que se pueda luego entender algunas cosas.
 
Lo primero que debemos entender es que las cooperativas de base (de primer grado) son las que forman las Federaciones, y no a la inversa. Esto va a cobrar importancia cuando analicemos mas adelante ciertos acontecimientos mas actuales.

Una observación que puede surgir es que ¿Para qué fundar tantas Cooperativas de primer grado, a veces en zonas limitadas y compitiendo entre sí, por los mismos socios? Y la observación es pertinente. ¿La (o las) razon(es)? Varias; sociales y políticas, caudillismos locales y un solo efecto; debilitar lo que tenía que crecer.

Los medianos agricultores se agrupaban generalmente en las Agrícolas o Agrarias y tenían un poco a menos a los pequeños que se agrupaban en Federación Agraria, los que fundaban entonces la "agropecuaria". También las había políticas; al aparecer en el horizonte el peronismo, los de FAA eran más peronistas mientras que como ya vimos la pequeña burguesía agraria era mayoritariamente radical. También pequeñas disputas pueblerinas hicieron lo suyo llegando a registrarse en algún pequeño pueblo de Córdoba cuatro cooperativas (tres asociadas a ACA y una a FACA) cuando razonablemente con una sola se podrían haber cubierto las demandas de todos los colonos de la zona. En fin, que Montescos y Capuletos no solo hubo en Florencia...

El tercer grado. Recién en 1958 se constituyó el Tercer Grado (Cooperativa de Federaciones) ConInAgro (CONfederacion INtercooperativa AGROpecuaria) que no tiene como propósito la actividad comercial, sino la representación institucional del Cooperativismo Agrario.

Durante el primer y segundo gobierno del Peronismo (1946/1955) y aplicando sobre todo el 2º Plan Quinquenal el cooperativismo agrario fue visualizado desde el Estado como uno de los vectores de la industrialización de la producción agrícola para legar a exportaciones con mayor valor agregado y absorción de mano de obra desplazada por la mecanización de las labores agrícolas cosa que ya contamos acá. Esto trajo no pocas discusiones, enfrentamientos, y hasta divisiones, como siempre que se encara un Proyecto Nacional donde se ponen a prueba coherencias de propósitos, visiones de futuro, y conceptos de país.

Seguiremos.

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Antonio (el Mayolero)

sábado, 14 de mayo de 2011

El Cooperativismo Agrario y el Proyecto Nacional (Parte VI)‏



Por el cro. Antonio


Los Funcionarios. Cuando la Cooperativa es chica, o cuando está en sus comienzos, todos saben de que se trata y siguen de cerca el movimiento diario del asunto. Pero cuando la cosa va creciendo, y el socio además tiene que atender sus propios asuntos (la chacra, por ejemplo, que tiene épocas de actividad constante y otras mas tranquilas) se empieza a alejar del día a día, y entonces empieza a aparecer una figura que es un poco el nexo entre la Institución y los Socios, que es el Gerente. A veces imbuído él también del espíritu fundante es un importante puntal en la formación y funcionamiento de la Cooperativa. Pero a veces (muchas otras) es un buen administrativo con criterios y formación profesional muy aptos para una empresa comercial común pero sin ninguna ligazón con la ideología y la doctrina Cooperativa, que no comprenden ni entienden que es una empresa con otro fundamento que el simple lucro.
 
Recordemos lo dicho antes, en el primer posteo de la serie, sobre la contradicción básica que el cooperativista lleva en sí. Ha iniciado una acción colectiva y solidaria en una sociedad individualista, y él mismo es individualista, por lo que la contadicción no es menor ni desdeñable. Se sostiene porque tiene muy cerca al enemigo que lo venía acogotando, pero en la medida que el peligro va quedando atrás medio como que se empieza a plantear que al final quien sabe si el esfuerzo valía la pena.

Cuando la Cooperativa ya es importante, el volumen y la complejidad de sus negocios y manejo financiero, hacen necesaria la jerarquización profesional de sus funcionarios y nos encontramos con que el Gerente ya es un contador. Con título profesional expedido por Universidad y todo. Y ahí viene otro problema que en algún momento tendremos que abordar, que comienza con los programas de estudio de nuestras Universidades Públicas que expiden títulos que como decía Jauretche "son patentes de corso".
 
La formación de los profesionales de las Ciencias Económicas es espantosamente deficiente en cuanto al Cooperativismo. Una formación netamente liberal que desconoce o ignora la economía social. Hay Contadores muy buenos en Cooperativismo, pero sólo porque ha sido su interés personal aprenderlo y entenderlo para aplicar sus conocimientos profesionales, pero no porque haya sido parte de su formación académica en forma sistemática.

Por ejemplo, nunca llegan a entender del todo que la Cooperativa no tiene clientes; todos son socios, y mucho menos que todos tienen el mismo derecho, y que sin socios la cooperativa no funciona. Y que no se puede concebir una Cooperativa rica con socios pobres.

Seguiremos.

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Antonio (el Mayolero)

viernes, 13 de mayo de 2011

Del Cooperativismo Agrario y el Proyecto Nacional (Parte V)



Por el cro. Antonio


No todo es tan sencillo... Las Cooperativas en general tienen un problema al que no se le encuentra solución. Profesan una filosofía solidaria dentro de una sociedad individualista. Sus socios (dueños) son parte de esa sociedad y el individualismo es moneda corriente. Sin embargo, esos socios (y por consecuencia sus dirigentes), en cuanto co-operadores, deben actuar en forma solidaria y colectiva. O sea que en alguno de los dos momentos circulan a contramano y a veces se producen incoherencias.

Otra cuestión es que cuando las Cooperativas van creciendo en su actividad económica su administración se torna más compleja y a veces no puede ser abarcada en su magnitud por el socio, que, vale recordarlo es el dueño. A riesgo de parecer cargoso, seguiré insistiendo con este concepto que a mi criterio es importante. La Cooperativa es una sociedad comercial, con una base filosófica la que la hace exenta del fin de lucro para si misma como sociedad comercial, para preservar el lucro de sus socios.

No es del Consejo de Administración, ni del Gerente, sino de los socios que reunidos en asamblea son la máxima autoridad de la empresa. A tal punto que si no les satisface cómo el Consejo de Administración administra, está facultada para revocar los mandatos. O sea: "No nos gusta como administran, así que tomenselá". Así de simple, y hay precedentes de que se hizo y no pasó nada. No sólo eso sino que la Cooperativa mejoró ostensiblemente su funcionamiento.

También sucede (mucho en las Cooperativas de Servicios Públicos) que las causas de su fundación han quedado tan lejanas en el tiempo que hay que andar buceando en la historia para saber que esa institución se formó para luchar contra un monopolio en la prestación del servicio de luz eléctrica. Ya hablamos acá hace tiempo de eso. El hecho es que el socio de la Cooperativa no la siente como suya y cree que eso siempre estuvo ahí e inclusive despotrica contra la Cooperativa (a veces -muchas- con razón) pero desconoce (o ignora) la existencia de la Asamblea y el derecho que le asiste como dueño de la Empresa.

Decíamos que cuando la Empresa se hace muy grande, el socio deja de abarcar la complejidad del negocio; sin embargo conserva la capacidad de decisión y a veces se ve obligado a tomar decisiones asamblearias para las que no está debidamente informado y compenetrado.

Aquí hay una responsabilidad compartida pero no por partes iguales. La responsabilidad secundaria es la del propio asociado, pero la responsabilidad principal es de quienes ejercen el poder delegado, o sea el Consejo de Administración, los que están en el día a día de promover, inducir, procurar que el socio (su mandante) participe en todos los asuntos del negocio, y esté debidamente informado y no solamente una vez al año a través de la apurada lectura de una farragosa Memoria y Balance.
 
Son muy pocas, contadas la Cooperativas que tienen planificada esta actividad y la promueven, pero siempre los Consejos de Administración se quejan de la apatía de los socios. Al mismo tiempo no tienen planificada ninguna actividad participativa salvo la asamblea y algunos se quejan de "que hay socios que solo van a la asamblea a joder con preguntas".

Cuando hace un tiempo posteábamos acá  planteábamos el hecho de la asamblea de una de las mas grandes Cooperativas Agrícolas del país donde treinta socios (incluídos los integrantes de C. de A.) decidían sobre negocios millonarios y posiciones políticas que involucraban a 2000' socios, y por eso planteábamos la legitimidad, (no la legalidad) de las posiciones que de allí surgían.

Estas cosas son las que me hicieron subtitular este posteo con que no todo es tan sencillo.
A las instituciones las componemos los seres humanos con nuestras grandezas y nuestras "patéticas miserabilidades" al decir de Don Hipólito Yrigoyen, y son (somos) así: y cualquier análisis que no tenga esto en cuenta nos va a llevar a conclusiones erróneas. Porque no todo es tan sencillo.

Seguiremos,

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Antonio (el Mayolero)

jueves, 12 de mayo de 2011

Del Cooperativismo Agrario y el Proyecto Nacional (Parte IV)‏



Por el cro. Antonio



El semillero. Aquellos chacareros de antes, rara vez compraban semilla; al menos al por mayor. Sí compraban cada par de años una bolsas de semilla de trigo original (o sea directamente de semillero, con precintos de origen) que eran sembradas cuidadosamente aparte, y cosechadas previa escrupulosa limpieza de la cosechadora para formar lo que se llama "Primera Multiplicación", y ser utilizada como semilla general al año siguiente, y si sobraba, era moneda de cambio con algún vecino que hacía lo mismo con otra variedad.

   Por ello no resultó extraño que puestos a dirigentes cooperativos, pensaran en el semillero de futuros socios y dirigentes de las cooperativas que habían fundado. Muchos de ellos eran muy poco letrados, lo que no significa que fueran ignorantes ni tontos. Les faltaba ilustración formal, pero derrochaban sabiduría intuitiva.

   Así fue que en junio de 1944 promovieron y alentaron la formación de Juventudes Agrarias Cooperativistas en el seno de cada una de sus Cooperativas, como un modo de asegurar el porvenir de las instituciones "que ya afianzadas y en constante crecimiento" como dice en la Declaración de Principios miran al porvenir, "uniendo las juventudes agrarias con las urbanas trabajadoras y estudiosas".
   Con lo que se establecía un horizonte amplio de diálogo e intercambio de experiencias que apuntaba a una Nación integrada y no al establecimiento de compartimientos estancos de pensamiento a futuro.

   Su Primer Presidente fue el Dr. Alejandro Aramburu un muy joven abogado Olavarriense de raíz fundamentalmente chacarera y Cooperativista.

   Preexistían a estas Juventudes Agrarias Cooperativistas los llamados "Clubes de Campaña" donde por ahí a la par de una escuela y un Almacén se formaban estas agrupaciones juveniles con espíritu social y deportivo (generalmente futbolístico) pero que al ser permeadas por el espíritu cooperativo comenzaron a tener un sentido social mas amplio y trascendente que el baile de la Cooperadora o la Kermesse. Entró a tallar lo ideológico en el ambiente y se comenzaron tímidas discusiones sobre economía, tecnologías agrícolas que iban apareciendo, charlas de algún Veterinario o Ingeniero Agrónomo (que había muy pocos, pero había) y un lugar donde los Organismos Oficiales (Ministerio de Agricultura) podían amuchar interlocutores en ocasiones de algún plan de lucha contra alguna plaga, para un efecto multiplicador.

   Al formarse como Consejo Central de Juventudes Agrarias Cooperativistas y tener proyección nacional, se empezaron a realizar encuentros entre jóvenes de distintas zonas con caracteristicas y producciones disímiles, lo que iba ampliando el horizonte de pensamiento de sus participantes que tenían nuevas vivencias de otras realidades lo que iba ayudando al crecimiento intelectual de sus participantes, que a su vez trasmitían a los que habían quedado en el lugar de origen.

   El semillero estaba bien orientado; formar primero a las nuevas camadas de socios de las Cooperativas para que pudieran abarcar la importancia y complejidad del Movimiento, y luego de ellos irían surgiendo por decantación las nuevas camadas dirigentes.

  Hablo con mucho cariño de todo esto y con cabal conocimiento de causa. La mayor parte de mi formación personal la debo al Movimiento Juvenil Agrario Cooperativista, al que estuve ligado desde 1964 hasta 1984. Ingresé como sindico en mi JAC en San Mayol y llegue a ser Presidente de la Confederacion Argentina de Juventudes Agrarias Cooperativistas (equivalente juvenil de ConInAgro) pasando por la Secretaría del Consejo Central, y habiendo colaborado con éste en la parte de Capitación de nuevos Dirigentes por cinco años. Mucho recibí, y creo que algo dejé.

   Aparte, me dejó felizmente amigos desde el Chubut hasta el Chaco y Misiones por mencionar puntos extremos geográficos con los que seguimos en contacto y en comunión de ideas.

   También me enseñó espíritu crítico y cuestionador que me permite a veces ponerme cargoso mencionando errores y desaciertos, que como vengo diciendo y seguiré puntualizando han permitido que el espíritu con que fueron formadas las Cooperativas Agrícolas se haya ido desviando a través del tiempo y ahora a veces como dice el tango "La viera pasar del brazo/con quien no deba pasar..."·

   Disculpen amigos la lata, pero por ahí uno se pone sentimental recordando otros tiempos...
¿Me estaré poniendo "grande"?

   Después la seguimos.


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Antonio (el Mayolero)

martes, 10 de mayo de 2011

Del Cooperativismo Agrario y el Proyecto nacional (Parte III)‏



Por el cro. Antonio



Releyendo aquel post que le "cuatrereamos" a Mario Rappoport acá (Un deja vú) no resulta nada extraña la simpatía generalizada del sector de la pequeña burguesía agropecuaria al Radicalismo ya que aquel primigenio Radicalismo Yrigoyenista había logrado sintetizar todas (o al menos la mayoría) de las reivindicaciones del sector, en lo social y en lo económico.

En lo social, su reconocimiento de clase, su inclusión en la ciudadanía de pleno derecho para sí y para sus hijos, que como argentinos nativos estaban en capacidad plena de elegir y ser elegidos, y los proyectos en lo económico (concretados o no) para el sector conformaban un proyecto nacional revolucionario (hablo de mas de 90 años atrás) que a lo mejor a la luz de la historia parece ingenuo, o poco abarcativo, pero en escencia es el mismo Proyecto Nacional de crecimiento armónico por el que todos militamos hoy en día.

Pero aquella pequeña burguesía agraria mayoritariamente Radical no pudo abarcar el  significado de la muerte del viejo Caudillo en 1933 y el cambio que sobrevendría en los 9 años siguientes con Alvear naturalmente al frente del Partido.

(Para mejor comprensión de los amigos Peronistas; Alvear es al Radicalismo lo que Menem al Peronismo, aun sin haber llegado a la Presidencia de la Nación.)

El cooperativismo agrario, y por consecuencia directa su dirigencia, era Radical, pero no tomaron nota que su Partido se iba modificando lentamente hacia casi mimetizarse con el Conservadurismo que era la representación política del viejo modelo de país agroexportador con poco o nulo valor agregado, en que el sueño de "vender harina y no trigo" se tornaba cada vez mas lejano.

Al mismo tiempo (y en gran parte gracias a aquel Yrigoyenismo primitivo) su situación social iba mejorando y el ascenso debido a la movilidad social que esa misma situación acarreaba lo iba haciendo absorber otras pautas culturales. Ya los viejos inmigrantes, los que habían visto la miseria y la explotación cara a cara iban perdiendo terreno y aquellas historias pasaban a ser "exageraciones del abuelo que ya está grande...". Son terrenos que ya describió Jauretche con maestría así que me voy a abstener de meterme en camisa de once varas.

Por lo tanto, cuando apareció Perón en el horizonte histórico lo miraron con recelo y después con desconfianza, y finalmente se inscribieron en la Unión Democrática, confundiendo los intereses de la vieja oligarquía ganadera con los suyos propios, olvidando quienes habían sido sus explotadores, y defendieron el "libre comercio" a ultranza también olvidando que ese libre comercio no era tan libre, sino que era la consagración de los intereses de los grandes monopolios, contra los cuales se habían constituido las cooperativas en un principio.

Así se construyó un malentendido (convenientemente fogoneado por algunos interesados) que continúa en nuestros días.

Malentendido que también tiene otros ingredientes que desarrollaremos mas adelante.

--
Antonio (el Mayolero)

lunes, 9 de mayo de 2011

Del Cooperativismo Agrario y el Proyecto Nacional (Parte II)‏

Por el cro. Antonio



Habíamos dicho acá que al principio a los grandes exportadores de granos no les preocupó demasiado la existencia de las cooperativas de agricultores ya que su existencia en cierta forma facilitaba sus propios negocios, reemplazando al viejo "Ramos Generales" y ocupando su lugar.

Pero cuando de la mano de un gobierno populista y corrupto (decían ellos) que dilapidaba los sagrados fondos público avalando los locos sueños de esos gringos brutos de ser exportadores de su propia producción construyendo elevadores y ¡¡un puerto!! pusieron el grito en el cielo.

Por suerte (para ellos) vino Uriburu a restaurar el orden y la normalidad, y a poco del golpe de 1930, el Gobierno retiró los avales a la Asociación de Cooperativas Zona Centro. Eso sumado a la crisis internacional (la crisis del '30) provocó la quiebra de esta Asociación.

Borrón y cuenta nueva, pero entonces como ahora, (y esto es una deuda pendiente, que hay que solucionar cuanto antes modificando la ley de Entidades Financieras y la C.O. del BCRA) las Cooperativas no eran sujeto de crédito, por lo que arrastraron en su caída a los integrantes del sus Consejos de Administración. Alcancé a conocer de boca de sus propios protagonistas y sus descendientes los dramas que eso desencadenó.


Sin embargo, aquellos sufridos inmigrantes y sus hijos no aflojaron y pocos años después se refundaban las cooperativas fallidas y surgían nuevas.

Pero el mensaje había sido claro; la restauración conservadora había vuelto para mantener el statu quo anterior en que el comercio internacional era para las grandes empresas monopólicas y si bien se toleraba la existencia de las Cooperativas Agrícolas, que ni pensaran en invadir el terreno reservado.

El gran negocio; el que realmente dejaba ganancias y con menor esfuerzo, era para los que tenían el poder. La máxima de Lord Castlereagh tenía su aplicación hacia adentro; que  los gringos se entretuvieran soñando utopías cooperativas, mientras no afectaran la marcha de sus negocios, nada los debía preocupar. Y si se empezaban a poner cargosos para eso lo habían echado a Yrigoyen, y ya muerto el viejo caudillo, Alvear era mas razonable.

Bajo el nombre de Asociación de Cooperativas Argentinas la vieja Asociación de Cooperativas Zona Centro reapareció fundada por las múltiples Cooperativas que se fueron creando.

Pero siempre cuidando la línea trazada; sin intentar meterse en el juego grande.

Mientras el "sujeto agrario" se iba modificando y su adscripción mayoritaria al Radicalismo continuaba firme. Pero muerto Yrigoyen el Radicalismo iba cambiando tal vez en forma muy sutil y poco visible, pero eso es otra historia que contaremos mañana.

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Antonio (el Mayolero)

domingo, 8 de mayo de 2011

Del Cooperativismo Agrario y el Proyecto Nacional



Por el Cro. Antonio


Cuando acá hicimos el comentario sobre el desafío del Ministro Domínguez al Cooperativismo agrario para que ocupe el lugar que le corresponde en la exportación de nuestra producción, decíamos que era un desafío interesante, ya que apunta a las raíces y motivos de la existencia del mismo.

Hemos historiado acá y acá hace tiempo ya cómo fue el origen y formación del "sujeto agrario" que dio origen a las Cooperativas. La inmigración, el Grito de Alcorta, y demás hechos históricos fundantes.

No es una casualidad (¿o si?) que el año que viene se complan 100 años de ese Grito de Alcorta, pero también se cumplan 100 años de la Ley Sáenz Peña, la de voto secreto y obligatorio, que tanta sangre costara a los argentinos de entonces, y que en 1916 permitiera con la asunción del Gobierno Nacional de Hipólito Yrigoyen la puesta en marcha de un proyecto nacional inclusivo de los sectores agrarios postergados. Vimos entonces como se formaba la pequeña burguesía agraria con un fuerte sentido nacional.

De aquellas épocas data la fundación de la Asociación de Cooperativas zona Centro, hoy Asociación de Cooperativas Argentinas.

Básicamente, la formación de las cooperativas agrícolas se debió a la necesidad de los chacareros de independizarse de las empresas monopólicas exportadoras e industrializadoras de sus productos. Aquellos pioneros, con gran visión de futuro, pensaban que de los pueblos no debía salir el trigo, sino la harina, en una síntesis "chacarera" del pensamiento del Radicalismo Yrigoyenista en oposición al modelo agroexportador de los grandes terratenientes que detentaban el Poder (1).

Por otra parte desde el Poder Ejecutivo se alentaba esta movida como parte del Proyecto Nacional, a tal punto, que al fracasar en el Congreso la sanción de leyes tendientes a modificar el funcionamiento de los Bancos para ponerlos al servicio de la producción, fue el PEN en 1928 quien avaló a las cooperativas para levantar los primeros elevadores de Campaña en Tancacha, Oliva, Leones (hay algunos mas que ahora no recuerdo, pero que mi amigo el Dr. Jose María Llarena Libra de Leones (Cba.), nieto de uno de aquellos pioneros, puede precisar mejor) y la construcción del primer Puerto Cooperativo en Rosario.

La restauración conservadora de 1930 inmediatamente retiró los avales condenando a la Asociación y sus Cooperativas a la quiebra. Era la restauración del modelo agroexportador.

A lo que apunto con esta serie es a demostrar que el Cooperativismo Agrario tuvo desde su origen y a través del tiempo su crecimiento en estar inserto dentro de proyectos nacionales abarcativos de la mayoría de los argentinos, y no solamente a la defensa de un mero interés sectorial. Nació y creció con proyectos nacionales y siempre que se salió del camino perdió volumen y calidad.

Advertencia: todo parecido del proyecto de Nación del Radicalismo Yrigoyenista con este patético sello de goma actual que es la UCR es pura casualidad y puede deberse a errores de su conducción política, o a su afán declamativo.

Seguiremos.

(1) Para no reiterar mas conceptos escriptivos, me remito a los posteos del 27 y 29 de Abril de 2010.


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Antonio (el Mayolero)


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