Este último tiempo post PASO y pre electoral, ha venido creando un clima entre la ciudadanía como de que el 29 de octubre la República Argentina, va a dar un giro trascendental en su devenir político, y creo que es menester para la pelota y mirar un poco la cancha.
Mirando fríamente los números de los componentes del Congreso Nacional (porque de eso se trata, de la renovación de la mitad de los Diputados Nacionales y los Senadores de algunas provincias, no de una elección Presidencial) es menester recordarle a la gente que en Diputados, el FPV tiene un bloque de 129 diputados, pero no tiene que renovar la mitad de ellos, solo los que fueron electos en 2009 que en el caso de la Provincia de Buenos Aires fueron 12 de los 35 que se renuevan, y cabe recordar que fue la peor eleccion del FPV. Y en todo el país son 39 los diputados propios que pone en juego el FPV.
Gente que sabe mas que yo del tema sostiene que en el peor de los casos y de repetirse las cifras de las PASO o del la elección de 2009, el FPV quedaría en las mismas condiciones actuales; ¡y por dos años mas!.
En cuanto a la llamada "oposicion", no se trata de un bloque homogéneo, sino de treinta y cuatro (34) bloques distintos, con algunas coincidencias pero tambien con muchas posiciones políticas disímiles.
Ya el Gobierno Nacional capeó con éxito un Congreso en oposición en los años 2010 y 2011, sin que lo obligara a modificar su rumbo. No se avizora una situación post electoral que signifique nada peor de lo entonces sucedido.
Ahora bien, aqui volvemos a la pregunta del título. ¿Adonde vas Sergio Massa? ¿Te vas a bancar ser el candidato con expectativas Presidenciales dentro de un Congreso paralítico? El desgaste que puede significar esa situación puede limar sus aspiraciones rápidamente. A mi criterio personal, una parte del éxito electoral de Cristina en 2011 se debió precisamente al horror que causó en la ciudadanía la torpeza politica de la oposicion y el famoso "Grupo A".
Sergio Massa y sus impulsores han creado una expectativa en sus seguidores de que todo va a ser distinto a partir de su elección. Pero no les han advertido que va a ser uno mas de los 257 diputados, y que está bastante lejos de poder hegemonizar una "oposición" que logre modificar la voluntad del Gobierno de cumplir un programa que,bueno es recordar, fue votado por el 55% de los ciudadanos hace solo dos años.
La pregunta también es ¿Asumirá Massa? o para sus aspiraciones, ¿no le convendrá abroquelarse en el Tigre?
Esa es para mi la única incognita que me reserva al 28 de octubre.
lunes, 30 de septiembre de 2013
a 6 días de él partido: qué nos define como hinchas?
Por
Unknown
Ojo que las encuestas pueden confundir a más de uno. Si con la cantidad de gente en la cancha, partido a partido, no te convencés, fijémonos en los televidentes entonces:
sábado, 28 de septiembre de 2013
Los empresarios debemos hacernos cargo (Y, si Grobo lo dice...)
El presidente del grupo agroindustrial Los Grobo, Gustavo Grobocopatel, escribe en exclusiva para 3D.
Plantea la necesidad de un estado fuerte que garantice la libertad de los ciudadanos y dé cuenta de sus actos. Y redefine el rol empresario con una mirada de futuro: Deberíamos ser parte activa del liderazgo público, plantea.
Por Gustavo Grobocopatel Productor agropecuario y presidente del Grupo Los Grobo empresarios Grobocopatel Los Grobo campo
Acabo de votar en las PASO con satisfacción, mis hijos lo hicieron por primera vez y hay alegría y excitación en la familia. Sin duda, el sostenimiento del sistema democrático es uno de los principales activos ganados por la sociedad argentina en los últimos años. Si bien no es algo diferente a lo que ha sucedido en otros países de Latinoamérica, en Argentina constituye un logro especial debido a que en estos años pasamos varias crisis, intensas y dolorosas, que pusieron a prueba el sistema. La democracia permitió y facilitó una intensa participación de la sociedad en la política, discutiendo con libertad sobre el devenir de los procesos de cambios y transformaciones que acontecieron y acontecen. La política está presente en todos los rincones de la vida cotidiana argentina, debates positivos y necesarios en una sociedad como la nuestra siempre que no nos paralicen y podamos hacer. Sin embargo, algunos piensan que la democracia está en deuda con la sociedad, quizá por las expectativas que generó o porque en el fondo es una permanente construcción, siempre imperfecta. En estos años, lo primero que aprendí es que la democracia no tiene una única versión y cada región, cada pueblo, debe definir las características y modalidades que le sean propias, respondiendo a su sistema de creencias, valores y cultura. No es lo mismo lo que entiende sobre democracia un francés, un sueco, un chino o un etíope. Se que son ejemplos extremos pero hace poco escuché a un funcionario chino hablar de "democracia a la China".
Aceptado para nuestro país un paradigma occidental de democracia y definida ésta como un conjunto de reglas básicas consagradas a garantizar la participación libre de los ciudadanos en los asuntos públicos, se requieren profundos cambios si deseamos lograr el progreso inclusivo y la felicidad de la población. La democracia debería responder a la visión y la cultura de una nación en el marco de la globalización y debe garantizar la plena participación ciudadana con un control del poder vigoroso, creíble y confiable a través de las instituciones de la República. La construcción colectiva es fundamental para evitar los vaivenes de las políticas y los institutos de la democracia (por ejemplo, los partidos políticos o el Congreso) deberían facilitar ese proceso, pero ello solo no es suficiente. El espacio de participación debe ampliarse y redistribuirse a través de las nuevas plataformas de comunicación que integran medios, redes sociales y nuevos espacios. De modo tal que la democracia representativa pierde su sentido inicial y evoluciona hacia un sistema de deliberación y toma de decisiones basado en liderazgos múltiples, efímeros, circunstanciales, integrados en red, flexibles, pero al mismo tiempo eficaces y eficientes. La modernidad exige por lo menos la convivencia de múltiples formas de representatividad. La democracia debe facilitar la construcción de un Estado presente y de calidad. No puede haber progreso inclusivo y sustentable sin un estado a la altura de la circunstancias.
Los tiempos que corren requieren de un estado que aprenda y se transforme, que facilite, que acompañe, que garantice la libertad plena de los individuos, al mismo tiempo que los incluya en un proceso colectivo. Es difícil sostener una democracia vigorosa y estimulante sin un estado fuerte, responsable y que dé cuenta de sus actos. El contrato que debería unir al Estado y la sociedad es el pacto fiscal a través del cual todos nos comprometemos a cumplir y hacer cumplir derechos y obligaciones. La democracia -sus espacios, sus institutos- debe permitir que la sociedad defina las reglas de juego del sistema económico y social, si es necesario también corregirlas y adaptarlas a los paradigmas globales. En estos tiempos estamos revisando la economía de mercado y el capitalismo, el rol de las instituciones, la calidad deseada del Estado, el funcionamiento del mercado, el rol de las empresas, el trabajo, etc.
Las empresas y los empresarios debemos hacernos cargo y ser parte del proceso colectivo de fortalecimiento de la democracia. La agenda empresarial debe incluir al desarrollo sustentable como parte central de su estrategia; debemos revisar el rol de la empresa y su relación con el Estado y la sociedad civil; los empresarios deberíamos ser parte activa del liderazgo público, y colaborar con la transparencia de la financiación de la política. En síntesis, nuestro trabajo ya no es solo generar competitividad sino también bienes públicos, con los valores empresariales como parte de la solución a los problemas de la sociedad. El mercado, que finalmente es una construcción del Estado, debe constituirse en un instrumento que facilite el acceso a los factores de la producción y que genere simetría en la información entre los actores de la economía. El mercado, en ese sentido, debería estar a favor de los menos informados, de los menos incluidos, de los más pobres. La democracia debería lograr integrarnos, entre nosotros y con el mundo. Este último tema es muy cercano a las expectativas de un pueblo como el argentino, que tiene su origen en las inmigraciones y lo cosmopolita. En medio de la globalización hay que desarrollar renovadas formas de gobierno, mas locales y autónomas, y al mismo tiempo globales e interdependientes. Mientras tanto, el mundo se mueve con nuevas dinámicas, aparece una nueva forma de capitalismo que algunos -como la líder brasileña Marina Silva- gustan llamar "Sustentabilismo".
Alguna de sus características son: un estado presente y al servicio de las personas, que estimula a los emprendedores y los trabajadores del conocimiento, que promueve y asegura la inclusión y la equidad, que crea servicios y bienes públicos de calidad; una sociedad activa, participativa, más ciudadana y solidaria, mas responsable; organizaciones de la sociedad civil diversas que integran a las personas; empresas más porosas, que se abren a la sociedad, la influyen positivamente y se dejan influir por ella. Luego de 30 años, estas tendencias que menciono -solo algunas de una agenda no excluyente- requieren de una democracia que se renueve y facilite los procesos, estimulando y ampliando el espectro con nuevas formas de participación, una democracia que no termina con la votación, sino que se renueva en cada una de ellas y entusiasma a una sociedad que debe comenzar a comprometerse con entusiasmo y esperanza.
Plantea la necesidad de un estado fuerte que garantice la libertad de los ciudadanos y dé cuenta de sus actos. Y redefine el rol empresario con una mirada de futuro: Deberíamos ser parte activa del liderazgo público, plantea.
Por Gustavo Grobocopatel Productor agropecuario y presidente del Grupo Los Grobo empresarios Grobocopatel Los Grobo campo
Acabo de votar en las PASO con satisfacción, mis hijos lo hicieron por primera vez y hay alegría y excitación en la familia. Sin duda, el sostenimiento del sistema democrático es uno de los principales activos ganados por la sociedad argentina en los últimos años. Si bien no es algo diferente a lo que ha sucedido en otros países de Latinoamérica, en Argentina constituye un logro especial debido a que en estos años pasamos varias crisis, intensas y dolorosas, que pusieron a prueba el sistema. La democracia permitió y facilitó una intensa participación de la sociedad en la política, discutiendo con libertad sobre el devenir de los procesos de cambios y transformaciones que acontecieron y acontecen. La política está presente en todos los rincones de la vida cotidiana argentina, debates positivos y necesarios en una sociedad como la nuestra siempre que no nos paralicen y podamos hacer. Sin embargo, algunos piensan que la democracia está en deuda con la sociedad, quizá por las expectativas que generó o porque en el fondo es una permanente construcción, siempre imperfecta. En estos años, lo primero que aprendí es que la democracia no tiene una única versión y cada región, cada pueblo, debe definir las características y modalidades que le sean propias, respondiendo a su sistema de creencias, valores y cultura. No es lo mismo lo que entiende sobre democracia un francés, un sueco, un chino o un etíope. Se que son ejemplos extremos pero hace poco escuché a un funcionario chino hablar de "democracia a la China".
Aceptado para nuestro país un paradigma occidental de democracia y definida ésta como un conjunto de reglas básicas consagradas a garantizar la participación libre de los ciudadanos en los asuntos públicos, se requieren profundos cambios si deseamos lograr el progreso inclusivo y la felicidad de la población. La democracia debería responder a la visión y la cultura de una nación en el marco de la globalización y debe garantizar la plena participación ciudadana con un control del poder vigoroso, creíble y confiable a través de las instituciones de la República. La construcción colectiva es fundamental para evitar los vaivenes de las políticas y los institutos de la democracia (por ejemplo, los partidos políticos o el Congreso) deberían facilitar ese proceso, pero ello solo no es suficiente. El espacio de participación debe ampliarse y redistribuirse a través de las nuevas plataformas de comunicación que integran medios, redes sociales y nuevos espacios. De modo tal que la democracia representativa pierde su sentido inicial y evoluciona hacia un sistema de deliberación y toma de decisiones basado en liderazgos múltiples, efímeros, circunstanciales, integrados en red, flexibles, pero al mismo tiempo eficaces y eficientes. La modernidad exige por lo menos la convivencia de múltiples formas de representatividad. La democracia debe facilitar la construcción de un Estado presente y de calidad. No puede haber progreso inclusivo y sustentable sin un estado a la altura de la circunstancias.
Los tiempos que corren requieren de un estado que aprenda y se transforme, que facilite, que acompañe, que garantice la libertad plena de los individuos, al mismo tiempo que los incluya en un proceso colectivo. Es difícil sostener una democracia vigorosa y estimulante sin un estado fuerte, responsable y que dé cuenta de sus actos. El contrato que debería unir al Estado y la sociedad es el pacto fiscal a través del cual todos nos comprometemos a cumplir y hacer cumplir derechos y obligaciones. La democracia -sus espacios, sus institutos- debe permitir que la sociedad defina las reglas de juego del sistema económico y social, si es necesario también corregirlas y adaptarlas a los paradigmas globales. En estos tiempos estamos revisando la economía de mercado y el capitalismo, el rol de las instituciones, la calidad deseada del Estado, el funcionamiento del mercado, el rol de las empresas, el trabajo, etc.
Las empresas y los empresarios debemos hacernos cargo y ser parte del proceso colectivo de fortalecimiento de la democracia. La agenda empresarial debe incluir al desarrollo sustentable como parte central de su estrategia; debemos revisar el rol de la empresa y su relación con el Estado y la sociedad civil; los empresarios deberíamos ser parte activa del liderazgo público, y colaborar con la transparencia de la financiación de la política. En síntesis, nuestro trabajo ya no es solo generar competitividad sino también bienes públicos, con los valores empresariales como parte de la solución a los problemas de la sociedad. El mercado, que finalmente es una construcción del Estado, debe constituirse en un instrumento que facilite el acceso a los factores de la producción y que genere simetría en la información entre los actores de la economía. El mercado, en ese sentido, debería estar a favor de los menos informados, de los menos incluidos, de los más pobres. La democracia debería lograr integrarnos, entre nosotros y con el mundo. Este último tema es muy cercano a las expectativas de un pueblo como el argentino, que tiene su origen en las inmigraciones y lo cosmopolita. En medio de la globalización hay que desarrollar renovadas formas de gobierno, mas locales y autónomas, y al mismo tiempo globales e interdependientes. Mientras tanto, el mundo se mueve con nuevas dinámicas, aparece una nueva forma de capitalismo que algunos -como la líder brasileña Marina Silva- gustan llamar "Sustentabilismo".
Alguna de sus características son: un estado presente y al servicio de las personas, que estimula a los emprendedores y los trabajadores del conocimiento, que promueve y asegura la inclusión y la equidad, que crea servicios y bienes públicos de calidad; una sociedad activa, participativa, más ciudadana y solidaria, mas responsable; organizaciones de la sociedad civil diversas que integran a las personas; empresas más porosas, que se abren a la sociedad, la influyen positivamente y se dejan influir por ella. Luego de 30 años, estas tendencias que menciono -solo algunas de una agenda no excluyente- requieren de una democracia que se renueve y facilite los procesos, estimulando y ampliando el espectro con nuevas formas de participación, una democracia que no termina con la votación, sino que se renueva en cada una de ellas y entusiasma a una sociedad que debe comenzar a comprometerse con entusiasmo y esperanza.
Tratando de desmontar algunos lugares comunes.
¿Cuantas veces habremos escuchado hablar del "gasto" que significa el Congreso Nacional? ¿Cuanto nos habran martillado los picasesos con las "dietas" de los Legisladores, y la pesada carga que sobre los bolsillos de los contribuyentes significa "mantenerlos"? ¿Cuanto se habrá hablado sobre la cantidad de cosas que se podrían hacer con ese dinero que se tira?
A veces hay que emprender trabajos tediosos, y si hay algo tedioso es leer las 113 páginas del Presupuesto Nacional, no para desmenuzarlo con paciencia y sabiduría de Profesional de las Ciencias Económicas, sino con la mirada de un ciudadano de a pié interesado por encontrar algunos datos accesibles y manejables a nivel militante, que de última es el nivel en que nos manejamos a diario en la dura tarea de desmontar aparatos comunicacionales sumamente aceitados para deformar la realidad.
De entre todo, saqué esto, que en porcentuales nos da los montos que el Estado presupuesta para los gastos del 2013 en porcentuales y en millones de $. Para el análisis. (Completo googleando Presupuesto Nacional 2013), mientras tanto les dejo esto: (para verlo ampliado abrir imagen en una pestaña nueva y ampliar)
A veces hay que emprender trabajos tediosos, y si hay algo tedioso es leer las 113 páginas del Presupuesto Nacional, no para desmenuzarlo con paciencia y sabiduría de Profesional de las Ciencias Económicas, sino con la mirada de un ciudadano de a pié interesado por encontrar algunos datos accesibles y manejables a nivel militante, que de última es el nivel en que nos manejamos a diario en la dura tarea de desmontar aparatos comunicacionales sumamente aceitados para deformar la realidad.
De entre todo, saqué esto, que en porcentuales nos da los montos que el Estado presupuesta para los gastos del 2013 en porcentuales y en millones de $. Para el análisis. (Completo googleando Presupuesto Nacional 2013), mientras tanto les dejo esto: (para verlo ampliado abrir imagen en una pestaña nueva y ampliar)
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país de vagos
Por
Unknown
"El trabajador tiene más derechos que el empresario cuando van a la justicia. Para el que quiere cobrar por no hacer nada, este no es su país. Aquí, mis hijos van a un buen colegio, ya he comprado casa y sin hipotecas, tengo tres coches. Esto en España sería inimaginable"
Cristina Dubras, empresaria española radicada en nuestro ispa.
Publicado acá, en el diario El País.
viernes, 27 de septiembre de 2013
hardcore melódico y dorreguero
Por
Unknown
la banda dorreguera NXE nos deja más de su viejo material grabado nuevamente:
boom inmobiliario en tresa
Por
Unknown
nos advierte (?) el Mayolero!
Total firmeza en la venta de inmuebles durante el año
27.09.2013 : CASI EL 22% CRECIERON LAS ESCRITURAS EN LOS 7 PRIMEROS MESES, MIENTRAS QUE COMPARANDO JULIO DE LOS DOS AÑOS, AUMENTARON EL 40%
Nuestro distrito sigue liderando el ritmo de crecimiento de las operaciones inmobiliarias escrituradas, tanto en el comparativo de los meses de julio de 2012 con 2013 como en la acumulación de los siete primeros meses de cada año.
En ese mes de julio, pasado se inscribieron 78 compraventas, que al cotejarlas con las 55 de igual mes de 2012, demuestra que el alza fue de casi el 40%, lo que significa encabezar holgadamente le recuperación en nuestra región. Respecto a otros casos, el de Pinamar es el más significativo, donde disminuyeron casi el 25%, lo que muestra lo diferente del panorama económico en los dos lugares.
En el acumulativo de enero-julio surge que el crecimiento fue de casi 22%, pasando de 494 a 602. Desglosado, el promedio significa que en cada mes se registraron 86 operaciones, es decir cuatro por jornada hábil. En el análisis de ese mejoramiento de las actividades, se alcanza un nivel altamente significativo.
Las mejoras en ese período anual incluyeron a Bahía Blanca y Balcarce, entre el 9 y el 10%, siendo prácticamente neutro en Necochea. Si se compara con Tres Arroyos, que tiene las dos terceras partes de habitantes que el distrito vecino, los acumulativos son idénticos, lo que muestra la solidez de la actividad económica inmobiliaria.
Otra comparación indica que Bahía Blanca, que tiene 300.000 habitantes (cinco veces más que Tres Arroyos), solamente triplicó la cantidad de operaciones que nuestro distrito.
Olavarría, con más de 100.000 pobladores, superó apenas por el 16% las escrituraciones locales.
Resulta sorprendente o al menos motivaría algún análisis económico-financiero, que mientras en Tres Arroyos el acumulativo subió el 22%, en Pinamar bajó más de ese porcentual, es decir un ritmo que se diferenció en casi el 50%.
Un párrafo especial merece el distrito de General Pueyrredón, que con sus 600.000 habitantes y un flujo turístico permanente, que venía soportando bajas interanuales del orden del 40 y 50 por ciento, representa el 7% del total de escrituras inmobiliarias en la provincia.
En julio pasado, se inscribieron 663 operaciones de compraventa, con un incremento del orden de 17% sobre el mismo mes del año pasado, pero significativamente en el acumulado de 2013 (siete primeros meses) llegó apenas a 4059, con una caída del 30% respecto al mismo lapso de 2012, en que se anotaron 5851. Pero es importante consignar que en julio del año anterior, la estadística había reflejado una caída del 50%, es decir que se trata de una base comparativa anormal.
En el total de la provincia se escrituraron 9569 propiedades en julio, que significó el 42% de mejora respecto al mismo mes de 2012, pero igualmente mantiene una baja cercana al 25% si se toma como referencia julio de 2011.
En el lapso enero-julio en la provincia se registraron 53.655 operaciones, que mantiene una caída del 13% respecto a 2012. Si tomamos como referencia los montos escriturados (que toma como referencia el valor fiscal más un plus reglamentario) se llega a un promedio de 213.000 pesos.
Del diario "La voz del Pueblo" 27/09/13
miércoles, 25 de septiembre de 2013
de Rosario a Paris
Por
Unknown
De Rosario a París, no podemos negar que no haya unidad de concepción (de acción tampoco, claro)
18:23 › CADA VEZ MÁS LEJOS DE LA REVOLUCIÓN
Los socialistas franceses insisten en que los gitanos "deben ser llevados a la frontera"
Un día después de haber afirmado que "los gitanos deben regresar a Rumania y a Bulgaria", el ministro del Interior de Francia, Manuel Valls, reiteró que "nuestro papel no es acoger a esas poblaciones", y en respuesta a su colega de Industria, Arnaud Montebourg, quien había considerado que sus afirmaciones deberían ser "corregidas", respondió que "no hay nada que corregir" y que sus dichos "sólo molestan a los que no conocen el asunto".
lunes, 23 de septiembre de 2013
lo que el kirchnerismo es
Por
Unknown
Uno de esos tantos cumpas preocupados por los resultados de las PASO me pregunta si leí este artículo del cumpa Ricardo y éste de Blaustein. A ver qué creo del poskirchnerismo y de su génesis dentro del kirchnerismo mismo.
¿Qué es el kirchnerismo? Entiendo que muchos cumpas compañeros de movimiento se sienten parte del proyecto más por su formación ideológica, teórica, "de izquierda" y de la pertenencia con los logros y las banderas, que por los objetivos y las estrategias para alcanzarlos. Los teóricos y los pragmáticos. A estos últimos pertenecen los viejos militantes de movimientos populares, como el Mayolero, que entienden, como él dice, que el kirchnerismo es la continuación del PI, como otros lo creen del peronismo, o como otros creen que como todo movimiento popular (y latinoamericano), se hace al andar. Muta libre, sin dogma. Diría el profe Graffin, evolutivamente hablando, anárquico para mantenerse vivo. Y sus subsistencia son sus objetivos.
¿Acaso lo son los DDHH, la industrialización, el desarme, la libertad de expresión, la inversión en cultura y educación, la inclusión social?
Tal vez el kircherismo sólo sea entonces ese pedazo de historia donde la indigencia bajó desde casi el 27% a casi el 0% (dicho por Juan Carr); el proyecto donde 10 millones de compatriotas pudieron volver a comer satisfactoriamente. Ahora que lo pienso, este cumpa mío pertenecía a ese casi 30%. Uno tal vez zafó, y zafará, por estar sólo, como buen buey.
Osea, dimensionemos. Ma' que AA o YPF o el cuadro de Videla (comentario de alto impacto para que usté cumpa, lector, enfoque a donde quiero llegar): 10 millones de personas comiendo como se debe!
El tema seguridad. Lo mencionamos en este blog y mi cumpa me recuerda los artículos citados: ¿Acaso con este asunto tan del sciolismo, el poskirchnerismo emerge desde el propio kirchnerismo, cual alien del vientre -(?)-? Le recordaba que ayer CFK, en Desde otro lugar, hizo mención al tema, a los que entran por una puerta y salen por otra y a la complicidad en la justicia. Lo dijo CFK. Entonces es kirchnerismo y no pos. El kirchnerismo muta. Hace un par de meses, por no decir años, no nos referíamos así ni a la seguridad ni a la justicia. El cumpa me retruca ¿acaso no estamos siguiendo la lógica del taxista? eh...La conducción establece la estrategia. Es que debemos suponer, que en las legislativas, visto es, el bolsillo no parece ser la víscera más sensible. La cosa se mediatiza un poco más ¿La oposición se correrá más a la derecha o pegará el viraje a la izquierda, para diferenciarse del kirchenrismo? Costos..., el lunes veremos quien paga más; siempre recordando que derrota, en definitiva, será tener menos diputados en diciembre que ahora; y no que que nos gane el Pato Galmarini.
¿Y después del 2015? esta pregunta ya está a la altura de las clásicas de introducción a la filosofía como ¿qué es el hombre?. Acá aplico la doctrina de Jorge Bolívar ya citada en este blog. Si sin Perón no hay peronismo, sin CFK conduciendo ¿hay kirchnerismo? Blaustein se pregunta, como tantos, que hará nuestra conductora y en que devendrá el movimiento entonces.
¿Quién muta entonces? ¿El movimiento es un nombre, muta el nombre o muta el movimiento? Somos decididamente arraigados a los nombres, cosa para terapia. Te dicen zurdo y le querés tirar con el chori, te dicen peronista y le querés tirar con la rúcula -chiste malo, perdón- ¿y los objetivos? ¿importa el nombre?
Sin CFK en la conducción, no habrá kirchnerismo, pero el problema no debiera ser el pos-kirchnerismo, sino mas bien el pos-movimiento. Volviendo a nuestro génesis ¿Hasta qué límites puede mutar, evolucionar, el movimiento, para mantener lo logrado? Lo logrado que claro que es más que esos 10 millones de nuevos compatriotas con sus necesidades básicas satisfechas (también la lucha contra los genocidas, la trata y a favor del matrimonio igualitario lo son).
El legado. Y acá la hipótesis liberal a la cuestión que se ha esgrimido por estos días, que le da un nuevo origen al kirchnerismo: el kirchnerismo es el legado, el marco de país que ni liberales ni conservadores se atreverán a tocar ¿será che? mmm...
El compañero Ricardo en su post compara épocas ¿Cuánto puede pasar hasta que el grueso de los votantes se avive que el "legado" fue desecho? En el 95 Menem logró ser reelecto...
Acá es donde tranquilizo a mi cumpa y le digo que en dos años la mutaciones pueden ser de los más variadas. Volvamos a 2009 sino.
niño payaso
Por
Unknown
Transformado definitivamente en el Baylac de la SRA, tras la excitante reunión (?) de los hombres del campo con Sergio Massa y el lole, nuestro siempre estimado Eduardo Buzzi nos deja tamaña reflexión por el consenso y la concordia!:
“si el gobierno pretende seguir rodeándose como lo hace en esas rondas de supuestos diálogo con el club de amigos y bufones, allá ellos; me parece que la sociedad le está dando la espalda a ese simulacro de diálogo que no incluye a todas las partes, y que ayer (por el sábado) en esa foto, fueron incluidas”
Memoria de los turquitos
Juan Sasturain, hoy en Pagina12 deja este recuerdo, tan antiguo y tan actual, cuando el tiempo y algunas voces interesadas en "mirar para adelante", por momentos intentan borrar de nuestra memoria colectiva hechos que sucedieron y nos marcaron en forma indeleble.
Con permiso. Sin ningún derecho ni autoridad, más allá de las ganas de no quedarme callado –tarde y mal, como siempre–, quisiera decir un par de cosas sobre el Carli y el Riqui, los turquitos Aiub. Voy a tratar, apenas, de hacer lo único que puedo, algo así como una introducción sentimental a un tema espantoso, darle algunos rodeos a la vergüenza. Ya lo he hecho antes, pero ahora encontré un bello pretexto que me habilita y justifica otra vez.El asunto es así: en estos días se presentará en Buenos Aires un hermoso libro titulado Un objeto pequeño, que han escrito e ilustrado –cada una en lo suyo– la poeta Laura Forchetti y la artista plástica Graciela San Román. Editado por Vacasagrada Ediciones, de Bahía Blanca, Un objeto pequeño es la historia conmovedora, atroz, desmesurada, de María Salomón, la madre de Carlos, Ricardo y Marita Aiub, sus hijos, desaparecidos por la dictadura en La Plata y alrededores, en 1977. Toda esta gente es de Dorrego, de Coronel Dorrego, el pueblo de la provincia de Buenos Aires entre Tres Arroyos y Bahía Blanca donde esos pibes se criaron, y a donde los milicos fueron a buscar a María (su madre) para secuestrarla y torturarla. Laura también es de ahí, y Graciela es del campo, de cerquita nomás. Todo (la vida, la muerte y la memoria) queda en casa. Y esa casa, ese pueblo, alguna vez fue mi casa también. No es la primera vez que me hacen acordar de prepo de los turquitos Aiub.
Hace diez años se dieron a conocer –los responsables del rescate fueron sus conmovidos, admirables hijos– los poemas póstumos de Carlos. Bajo el título de Versos aparecidos, se publicaron en una editorial platense treinta textos poéticos hallados tardíamente entre los papeles manuscritos –un cuaderno Exito, en realidad– del joven militante desaparecido. La revista Sudestada, en su momento, le dedicó un espacio y un reconocimiento que les hizo justicia. Y ahora llega este libro que hace memoria y homenaje a la madre de esos jóvenes militantes que yo conocí, un poquito, de pibes. Hago memoria. En los pueblos –y Dorrego lo era en los ’60, lo es de alma aún hoy–, la gente se adjetiva. A mí sólo me dijeron Negro durante tres o cuatro años –los que viví allí– y sólo me llaman con ese nombre los amigos de entonces y de ese pueblo; es un apodo situado y fechado. Y me encanta que me digan así. Porque así nombré entonces y nombro ahora yo en el tiempo, entre los que están y los que no, al Gordo Galeotti, al Oreja Trinchero, al Cabezón Flores, al Tuerto Celave, al Tortícoli Alonso, al Tero Lima, al Cara De Cos, al Toro Macchiavelli... La doble designación era parte del código; nombre y sobrenombre: cómo se llama uno y cómo le dicen a uno. Ahora, los apodos o sobrenombres –fechados o no– se consideran políticamente incorrectos: son, dicen, alevosamente discriminatorios. En general, y aplicado a aquellas circunstancias, el concepto me parece una pelotudez. No niego alguna brutalidad en aquel uso; sin embargo, es claro que esta idea negativa del sobrenombre ha nacido a partir de la reflexión sobre otros usos, genéricos, en que el apodo es la disolución de la persona en un grupo previamente connotado: los rusos del Once, los negros de la villa, los chinos de los supermercados, toda esa basura discriminatoria que –sin salir de Buenos Aires– debemos soportar. Pero no es lícito extrapolar el sentido del uso del apodo a cualquier tiempo y lugar. En el pueblo, el apodo sirve (o servía) para singularizar, no para disolver en un genérico. Así, si en la ciudad, Negro discrimina, en los pueblos Negro distingue: discriminar es calificar para meter en una caja, una categoría y no ver a la persona; en los pueblos, calificar es una manera de re-conocer, de que no queden dudas de la singularidad. En un mundo de pocas personas, hay que ponerles un nombre propio ratificado. En los pueblos existe el ruso, no los judíos.
Precisamente, y para reforzar la idea: el uso abusivo del artículo antepuesto al nombre o sobrenombre propio –la María, el Cacho–, vulgar y desaconsejable en términos de corrección expresiva, indica por otra parte la busca de singularidad, la atención particular. Los que siempre han vivido en estos tiempos y no en aquéllos, y en comunidades muy grandes o ciudades desmesuradas –y no en pueblos o barrios–, no pueden entender estas desprolijas formas de tratamiento y las interpretan livianamente mal. Se las pierden. De memoria más o menos traicionera, sobre papel o en moderno video, guardamos a la gente en fotos, poses, gestos o momentos precisos. Los nombres evocan imágenes determinadas por tiempo y lugar. Nos pasa con las actrices de cine que nos calentaron, la novia que no volvimos a ver ni queremos saber de ella, los abuelos que nunca fueron jóvenes: resultan inconcebibles fuera de la imagen que nos tocó conocer. Es el caso –es mi caso– con los turquitos Aiub.
¿Quiénes son para mí Carlos y Ricardo Aiub, ocultos o manifiestos tras el apodo y la foto fija? ¿Qué cara tienen? No están en los datos precisos o las fotos carnet de sus adultos documentos, ni menos aún en las señas alevosas de identidad que utilizaron antes y después sus penosos verdugos expertos en borrarlas. Es atroz, pero para mí esos muchachos, esos hombres –Carlos y Ricardo Aiub, nombre de lista– nunca existieron ni de nombre ni de imagen; se llaman y se ven de otra manera en mi memoria: son Carli y Riqui, los turquitos, dos nenes. Porque ni siquiera existen separados, van así, juntos, en yunta y, en el principio, incluso de la mano. Nunca tuvieron ni tendrán más años que los que tenían cuando los conocí. ¿En el ’60, en el ’61? Seguro que la última vez que los vi fue en el ’63. Y nunca más (perdonando la ingenua mentira) supe de ellos –como de casi nadie de Dorrego– hasta muchos años después. Después de entonces, y después de su desaparición. Como suele suceder: “¿Qué fue de la vida de?”. Fue simplemente la muerte. La muerte de prepo, la peor. ¿Qué sentido tiene entonces hablar de –o recordar a– pibes que después serían jóvenes sólo para morir ya hace un tercio de siglo de impiadosa, puta historia argentina? No sé. Pero yo me acuerdo bien de los turquitos.
Tampoco este veterano sin certezas que dice “yo” ahora tiene nada que ver con aquel soberbio pendejo de dieciséis, dieciocho años que fui sin pudor ni excusas cuando me las sabía todas. Ellos no eran siquiera eso: eran sólo pibes. ¿Cuánto tendrían? El último año, Carlitos estaba en el secundario ya (¿trece?), pero Riqui ni siquiera (¿ocho, diez?). ¿Dónde los veía yo? En la calle, en el barrio –vivían a media cuadra de mi casa o, mejor, yo a media de la de ellos– y sobre todo en la parroquia donde, por entonces, católicos embalados por un tenebroso fraile persuasivo –ese mismo Aldo Vara que con el tiempo se revelaría cómplice de la dictadura y consolador de torturadores y torturados en Bahía Blanca– creíamos juntos, rezábamos juntos y jugábamos al fútbol. ¿Qué años vivíamos? Las inestabilidades de Frondizi, los planteos de azules y colorados, las vísperas de Illia... La historia no era todavía algo dramático, ni el país ni nosotros, escenario y actores de la pesadilla que nos pasaría por arriba y dejaría el tendal. Eran lindos, buenos chicos. Carlitos era charlatán, explosivo, jugaba con más ganas que habilidad, pero ponía, hacía ruido. Riqui tenía unos ojos dulcísimos, y unas orejitas grandes y melancólicas, un pibe dulce y tranquilo, nada quilombero. Hay una foto, y la tengo: junio de 1963. Una foto muy formal, de circunstancias. Estamos en la iglesia, en los escalones del altar, con el oscuro y siniestro cura empilchado de misa. Somos tres filas entre pibes y adolescentes, los Jóvenes de Acción Católica en pleno. Buena gente, todavía no engrupida de santidad, miradas limpias. Carlitos es el segundo desde la izquierda de la segunda fila, de corbata finita. Riqui, el turquito chico, está adelante, de cortos y con bufanda. Y mira al frente, transparente. Pero los pueblos en los que fuimos (fueron) felices no son ni mucho menos ese Paraíso que –por otra parte, sabemos– tampoco está en otro lado. Suelen ser, por el contrario, un módico Infierno, y hay un impiadoso refrán que establece la relación inversa de tamaño entre ambos. Como sucede con la familia, nuestros pueblos cobran a sus miembros un alto precio por la contención y la identidad... Suelen ser acogedores; también, muy crueles. La mezquindad, la estrechez, la maledicencia, la presión social, la hipocresía, la mentira y el rencor acumulados, todas las modulaciones del miedo... No es fácil, muchas veces, hurgar en las entretelas del pueblo, raspar la superficie y mirar qué hay debajo. Pero hay que hacerlo. Es una cuestión de salud; y de vergüenza. Por eso, con permiso, y sin ningún otro derecho que el que me dan los recuerdos viejos de lindos pibes que no llegaron a vivir como se merecían, me sumo una vez más, tardíamente –como cuando salieron los poemas de Carlos, diez años atrás–, a los que piden para que a los turquitos Aiub y a su sufrida vieja, esa ejemplar María Salomón, se los arranque del secreto; no del olvido, que no los ha alcanzado. Tampoco ha alcanzado a Juan Carlos Colonna, otro pibe del grupo aquél, militante y desaparecido en La Plata durante la dictadura, del que su hermano Mario ha dejado un testimonio tan crudo como admirable y cariñoso. Todo es demasiado. Sobre todo hoy, cuando pareciera que hay quienes tratan de reflotar la teoría de los dos demonios a partir de una visión “objetiva” que pone énfasis en la precisión aritmética, pero desdibuja el terrorismo de Estado. Por eso, este libro de Forchetti y San Román –que se presenta en estos días– hace justicia. Se la merecen los turquitos, la mamá y nuestros penosos, culposos recuerdos.
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