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| Omar Príncipe (Presidente de la FAA) |
Ahora bien; por mas que hubiéramos previsto y anticipado que la situación de los pequeños (y no tan pequeños) productores iba encaminada a que se diera esta situación, nada positivo haríamos enrostrandoles ese anticipo. Despues de todo que influencia puede tener en una organización un poco mas que centenaria, la opinion de un agrónomo, chacarero y contratista rural jubilado...
Creo que la cosa pasa por otro lado. La FAA, post Humberto Volando, fue siendo colonizada por arribistas y oportunistas como Eduardo Buzzi o el "Bueycito" De Angeli y otros similares que con sus ambiciones políticas la llevaron a ser la "infantería" de sus históricos enemigos de la SRA y CRA en la intentona de golpe de estado de 2008. Algunos tuvieron su premio cuando los partidos de la entonces oposición los entronizaron como los "agrodiputados", o en algunos organismos oficiales y para-oficiales como el IPCVA, de generosas retribuciones y viáticos.
No creo que sea prudente ni razonable que sigamos cascoteándoles el rancho. Lo que fue, fue, y bastante le ha costado (y le está costando) a la actual conducción, limpiar y blanquear el rancho de las alimañas que lo habían colonizado.
Creo que tenemos que abrir los brazos y sumarlos al campo nacional y popular, y ayudarlos a recuperar el peso político que perdieron por el camino. No les será fácil la tarea. Hay demasiado gringuito en sus filas, que se ha olvidado que sus abuelos pudieron cumplir el sueño de tener la propiedad de su campito gracias a políticas Nacionales allá a fines de la decada del '40 y principios de los '50. Campito que nadie les regaló, que lo pudieron pagar con su trabajo, porque había un Gobierno Nacional que les puso al alcance créditos pagables, y que por la acción del IAPI y la JNG, les garatizó precios justos para su producción. Que se han olvidado que sus padres pudieron conservar el campito gracias a que el 2003 un Gobierno Nacional, sintetizó en una frase "Ni un solo remate mas" una decisión política plasmada en una generosa refinanciación, que les permitió salir de la trampa de la 1050 y sus derivados. Y recordarles a los muchachos que no son Anchorena por tener 70 hectáreas heredadas...
Recuperar la memoria de Don Esteban Piacenza, de Don Irineo Barrios, de Don Julio Oroño, de Don Julio Ferrarotti, de sus sueños y de su lucha será tarea común en la que deberemos apoyarlos.
¿Podremos tener la grandeza de perdonar, sin abandonar la virtud de no olvidar?
Antonio (el Mayolero)

