(Total hay tantas dando vueltas). Desde hace unos cuantos años América Latina ha venido produciendo transformaciones en su juego político interno. Desde los lejanos dias en que un Chavez solitario comenzó su lucha por transformar a Venezuela en un país mas justo hasta nuestros dias en que el MERCOSUR se ha transformado en una herramienta apta para el crecimiento económico de la región (rescatemos aqui la memoria de Alfonsín, el que pensaba, que intentó unir los paises de America del Sur para hacer un frente común contra el FMI y luego dio el puntapié inicial del Mercosur), a la UNASUR y el CELAC, el panorama se ha transformado al punto que podríamos calificarlo de irreversible. Ya no son solo los dirigentes, sino los pueblos los que se han puesto en marcha.Convengamos que la Jerarquia de la Iglesia Católica (salvo honrosas y muy escasas excepciones) siempre estuvo tratando de frenar infructuosamente todo este proceso.
Cuando Dilma Roussef dijo que la economía de los países de la Unasur sumados era la segunda economía del mundo, dejó en claro lo que significa el Sur unido para el resto del mundo.
La Iglesia Católica como factor de poder en el mundo no lo es por casualidad, y mi religiosidad no da para creer que sea por obra y gracia del Espíritu Santo. Mas bien me inclino a creer (y porque no a admirar) el secular trabajo de hormiga que ha llevado al Estado Vaticano para llegar a ser uno de los Grandes Jugadores del Ajedrez político mundial.
En este estado de situación, y con la posibilidad concreta de que Bachelet (socialista) se imponga en las elecciones Presidenciales de Chile en Octubre de éste mismo año, unificando aún mas el panorama de la región, la Iglesia no puede permanecer ajena a estos movimientos, que estimo no puede ya frenar.
¿Y que hace alguien inteligente con un enemigo al que no puede derrotar? Aliarse... (o seguirle la corriente). ¿Y que mejor que tener un Jefe de Estado que conozca bien de adentro como viene la mano?
Tratar de entender como se maneja la política Vaticana no es tarea sencilla, pero su efectividad a través de los tiempos hace que la miremos con mucho respeto, (lo que no significa que estemos de acuerdo con ella)
Su apoyo a los regímenes dictatoriales en nuestra región ha dejado heridas muy profundas que requerirán mucho tiempo para cicatrizar. No es ajeno a esto el desgranamiento producido dentro del Catolicismo a manos de cultos Evangélicos. Ya no es la Iglesia del '55 que podía tener autoridad para movilizar contra el peronismo y otras anomalías similares. Quienes piensen las cosas en esa óptica me parece que erran medio a medio.
Me parece que el Vaticano al designar a Jorge (ahora llamado Francisco) ha decidido subirse al elefante, que puede ser un lugar mas seguro que ponerse adelante. Hay menos posiblidades que lo aplasten.
Cuando Francisco, que recibió con mucha deferencia a Cristina, habló de la Patria Grande, me dio la impresión que mas va a acompañar lo que viene sucediendo que a combatirlo. Dentro de las limitaciones que le impone la Iglesia y su responsabilidad de Jefe de Estado Justo de un estado de los que pesan.




