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miércoles, 19 de mayo de 2010

Barajar y dar de nuevo (III)‏



Por el Cro. Antonio

Evidentemente en el planteo de un perfil productivo que sea un modelo para todos y no para unos pocos, la tenencia y uso de la tierra debe ser el cimiento donde asentar el edificio.
Ya hemos visto que hay cosas que por más que nos gustaría que no hubieran pasado, han sucedido y son irreversibles, por lo que no vale la pena removerlas. La despoblación está, y sería quimérico plantearse repoblar. Al menos bajo las condiciones que conocimos. Por lo que lo que nos resta es mantener lo que queda.

Lo que sí es indispensable es legislar sobre arrendamientos.

Debemos salir cuanto antes del nefasto sistema de arrendamientos por una cosecha. Los arrendamientos rurales deben tener un plazo mínimo de tres años (mejor cinco) lo que es beneficioso para el arrendador y arrendatario, ya que permite una plantificación de rotaciones más racional acorde con la conservación del suelo.

No se si sería bienvenida por los especuladores y los grandes pools de siembra, pero tendremos que aguantar los ataques de la infantería y el cañoneo mediático, habrá que armarse de paciencia y argumentos, que los hay y son sólidos. Técnicos irrefutables y políticos también.

Debe clarificarse definitivamente la existencia de la doble cosecha en un ciclo. La soja no es un monocultivo. La práctica hace que la mayoría se siembre sobre rastrojos de fina. Explico: Hoy es 18 de mayo. Hay un rastrojo de soja. En menos de un mes siembro trigo en ese rastrojo. Ese trigo lo voy a cosechar el 15 de Diciembre. Por detrás de la cosechadora, ahí nomás, siembro soja, que cosecharé en abril del año que viene. En 365 días habré cosechado dos veces en el mismo lote.

Otra; siembro cebada cervecera, que la cosecho al principio de diciembre y me da quince días mas de ciclo para la soja de segunda.

Esto no es un planteo teórico, sino lo que se hace habitualmente en la zona de Tandil, Balcarce y hasta Olavarría.

Esto ha sido posible por la siembra directa.
Pero, si ese arrendatario tiene la seguridad de que no será desplazado por alguna oferta desatinada de un competidor, puede mejorar su técnica y por consecuencia sus rendimientos físicos, lo que le permite mejor resultado económico, y por ahí, también por un sistema de aparcería mejorar el beneficio del arrendador. Se le puede buscar la vuelta, no es tan difícil.

Lógicamente esto depende también de los sistemas de comercialización. Hay que independizar el sistema productivo de los timberos del Mercado. No puede estar ligada la suerte económica de los productores argentinos a la jugada de un "Senior Officer of Investments" que por una línea de cocaína de más hace una jugada en los Mercados de futuro con fondos de alguna Administradora de Fondos de Pensión en los EEUU. El trabajo, la sabiduría y los bienes de nuestros agricultores no pueden estar en manos de semejantes mequetrefes. Es una cuestión de Soberanía Nacional (que primordialmente consiste en asegurar el bienestar de nuestros conciudadanos, lo demás es accesorio).

Por lo que necesariamente debe existir un precio mínimo garantizado por un organismo OFICIAL para todos los productos de interés nacional. Y no me vengan con pavadas tipo "acero o caramelos" que ya sabemos como quedamos con esa concepción ideológica.

Llámese Junta Nacional de Granos o como sea, debe haber un comprador de última instancia que establezca un piso mínimo de rentabilidad a la producción y garantice el mercado interno a precios razonables.

Asimismo se debe establecer un Seguro Integral Agropecuario que ponga una red de seguridad ante desatres climáticos para evitar el manoseo de los Estados de Emergencia y/o Desastre que se producen inevitablemente aunque las empresas aseguradoras internacionales pongan el grito en el cielo. Y los dirigentes de entidades que dicen ser representativas del sector se pierdan la ocasión de hacer politiquería de la peor en cada ocasión.

¿Sería muuuy revolucionario plantear legislaciones sobre tenencia de la tierra similares a las de los estados agrícolas de los EEUU? Por ejemplo, en algunos Estados, la tierra agrícola puede ser únicamente propiedad de personas físicas (excluye las S.A.) en otros no solamente eso, sino que esas personas físicas deben ser obligatoriamente nativos de los EEUU. O con no menos de 25 años de ciudadanía. Debe ser por eso que nuestro quejosos terratenientes no venden acá y se van a producir allá...

Donde el USDA indica cuantas hectáreas (o acres) y de que podés sembrar por año agrícola. En fin, en esos países socialistas no se puede vivir...

Habrá mas.

--
Antonio (el Mayolero)

martes, 18 de mayo de 2010

Barajar y dar de nuevo (II)‏



Por el Cro. Antonio

Replantear la producción agraria con objetivos de largo plazo, ya dijimos que puede ser una tarea muy difícil. Eso sí, imposible de evitar, ya que es precisamente un cambio de modelo.

El modelo de explotación actual es el que "dibujó" el Mercado. Con características que no coinciden con los objetivos que la Nación (nosotros, no el diario) debería tener. Y que dichos objetivos no sólo son de volúmenes físicos de saldos exportables o de superávit del comercio exterior, que bienvenidos sean, sino también sociales, en cuanto a creación de fuentes de trabajo estable y digno en lugares que se van despoblando. O sea política demográfica. Repoblar el interior en la medida que sea posible. Repoblar la infinita cantidad de taperas abandonadas sería un delirio inconducente, pero sacar del estancamiento a muchos pueblos de mediana densidad deberá ser un objetivo en que las distintas Municipalidades también tendrán que fijar sus metas. Pienso que Dorrego deberá pensar seriamente cual es el destino de Oriente o Guisasola, como Tres Arroyos deberá hacerlo con Orense (y tomo estos dos como ejemplo mas cercano ya que hay cientos de lugares así en toda la Provincia y el País).

Creo que todos en el interior tenemos algo para aportar en este sentido, ya que en el interior hemos padecido muy de cerca las consecuencias del modelo de explotación agraria neoliberal.

De paso, al concretarse proyectos agroindustriales en esos lugares, justificará que el ferrocarril exista, ya que deberá prestar servicio de carga, ya que reactivar ferrocarriles que nada trasportan, (o solo lo hacen quince días al año) es solo sanata fácil y desatino.

Debemos decir claramente que el modelo de ganadería en feedlot no sirve para exportación. Que la producción de carnes para exportación requiere de buenas pasturas y que esas buenas pasturas se implantan en tierra agrícola, que hay que restársela a la omnipresente soja...

Que la agricultura familiar de las zonas periféricas debe ser potenciada como productora de alimentos, pero de nada servirá sin una adecuada infraestructura de transporte y comercialización, ya que éste es el principal obstáculo que se les presenta.

Se han producido cambios, y algunos de ellos ya dijimos que son irreversibles. Algunos de esos cambios los podemos lamentar, y otros lo fueron para bien. Podemos añorar el modo de vida rural de 60 años atrás, por ejemplo, pero, no podemos ignorar que la existencia de los contratistas rurales con tecnología de punta mundialmente hablando, es bueno para todos.

Pero estamos a tiempo de detener la despoblación de los pequeños centros urbanos y hasta revertirla. Podemos poner en valor mucha buena vivienda abandonada en tantos pueblos chicos, en lugar de construir nuevas viviendas en ciudades y agravar aún mas las deficiencias de infraestructura.

Claro que a las multinacionales esto no les va a gustar, y sus lenguaraces vernáculos vendrán a decirnos que hay que dejar que el mercado solucione todo, pero eso ya sabemos que no nos ha servido para nada a la mayoría de los argentinos, asi que por ahí pasará el ruido de la militancia diaria.

Habrá mas.-- Antonio (el Mayolero)

lunes, 17 de mayo de 2010

Barajar y dar de nuevo...‏



Por el Cro. Antonio

Qué todavía quedan algunos naipes en el mazo. Se avecinan tiempos de larga discusión y convencimiento. El salir de la lógica financiera aplicada a la agricultura será aún mas resistido que la resolución 125, sin lugar a dudas.

Hay demasiados intereses involucrados en el asunto. No solo económicos, sino ideológicos, ya que significará volver atrás con la cultura que se nos impuso sobre la sangre de muchos argentinos de subordinación a los intereses de las Multinacionales, y la destrucción de la cultura del trabajo como manera de dominación de las voluntades.

Así como se critica duramente el "clientelismo" de los planes sociales sería interesante establecer un paralelo entre ese "clientelismo" y el de los pequeños y medianos productores que han arrendado sus campos hacia los arrendadores (pools de siembra y similares) . Hemos desarrollado en otros posteos la imposibilidad material y anímica de esos tenedores de tierra agrícola de reinsertarse en el circuito productivo.

Han perdido el tren de la tecnología y las ganas de trabajar. No los culpo. Cobran arrendamiento por adelantado más de lo que podrían obtener en un año de trabajo y sin arriesgar capital de trabajo ni patrimonio. Y esto viene desde hace mas de treinta años, por lo que acá también ya hay gente con campo que nunca vio trabajar el campo. Al menos en las zonas mas productivas de la Pampa Húmeda.

En las zonas marginales la cosa es distinta. Al menos por donde anduve estos días, allá por el sudoeste profundo y semiárido del fondo del Partido de Puán, donde para ser agricultor hay que saber más que tener, ya que con 900 mm de lluvia anual no hace falta ser muy habilidoso para hacer agricultura, pero hacer agricultura con 500 ó 600 mm al año no es para cualquiera, y además hacer ganadería, reserva de forrajes, pasturas y demás cuestiones propias del arte de la explotación mixta representa la aplicación de la técnica mas actual, mas el cúmulo de saberes aprehendidos a través de varias generaciones de chacareros y trasmitidos de abuelos a padres, y de estos a hijos, hace que persistan chacareros en las chacras, y que se viva con una austeridad propia del que sabe que las limitaciones del medio no le permiten demasiadas fantasías.

Donde los robustos y duraderos Falcon siguen prestando servicio, como las antiguas F100, donde todo el mundo sabe que una 4x4 no tiene mayor utilidad, ya que llueve poco, y cuando llueve nadie sale a la calle, ya que la particularidad de esas tierras arenosas hace que al día siguiente ya hayan absorbido la lluvia y no sea necesaria la doble tracción. (En otras zonas es exactamente igual, y hay muchos que cuando llueve no sacan la 4x4 ¡porque se embarra!)

Donde es posible la producción orgánica ya que el régimen de lluvias hace muy azarosa la utilización de fertilizantes. Donde se combate el pulgón con el efectivo recurso de fumigar los lotes afectados con agua jabonosa (así como la abuela lo hace con los rosales...) Claro, que eso no es muy buen negocio para los fabricante y vendedores de agroquímicos...

Cuando la expectativa de rendimiento del trigo está en 1800 a 2000 kilos/ha en el mejor de los casos hay que ser muy buen agricultor para que sea rentable. Y muy buen administrador. Pero cuando la tonelada de trigo orgánico se paga un 40% por encima del trigo pizarra, y ese 40% no son kilos a fletear, por ejemplo, los números empiezan a verse de otra forma.

Donde Grobocopatel fue, estuvo un par de años y se retiró silenciosamente ya que la zona no le cumplía las expectativas, donde no se hace soja porque las condiciones agronómicas no lo hacen posible.

Todo eso debe ser metido en la discusión y atendido con la mayor dedicación, así como la investigación y producción de semillas con el know-how nacional aunque los tirifilos y farabutes con diploma de Almacenero expedido por las Facultades de Agronomía mentalizados por el merchandising de Cargill y Monsanto tiren la bronca, porque todo esto implica que ellos también van a tener que recrear la cultura del trabajo en su profesión. Que volvamos a revalorizar a los Garbini, Carbajo, Glave, fitotecnistas de reconocimiento internacional y su legado científico, que volvamos a revitalizar la mística de los Técnicos de INTA.

Y escuchemos a los Marcaida, a los Brost, a los Magadán, a los González, a los Martiñena, que si llevan tres o cuatro generaciones de agricultura en esos lugares, hay que "ir al pie", no a decirles nada, sino a preguntarles.

Habrá mas.


Antonio (el Mayolero)

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