jueves, 2 de abril de 2015

Serie: Surgimientos y resurgimientos del Movimiento Nacional y Popular (X)



Las condiciones a que fueron llevando a la sociedad, tanto el menemismo, bien en su papel de destructor del Movimiento desde adentro, como otrora lo había hecho Alvear, trajeron un resurgimiento de la base, "del subsuelo de la patria" diría Scalabrini. Había que empezar a levantar los heridos que el sistema iba dejando en las banquinas. Aparecieron comedores, roperitos, se comenzaron a vertebrar organizaciones de desocupados, apareció el piquete como respuesta espontánea de un pueblo que buscaba un destimo mejor, porque ya sabía que se había podido antes.

Obviamente que en esas reuniones y trabajos comunitarios, se hablaba de política, pero en la mayoría de la sociedad se había implantado el desaliento. El trabajo de destrucción de la voluntad popular iba dando resultado.

Hasta que el 2001 se pudrió todo. En un hecho inédito en nuestra Historia, en una situación de crisis, ya no aparecieron las FFAA para "poner orden". (Siempre nos enseñaron en Historia Argentina aquel 20 de Junio de 1820, "el dia de los tres Gobernadores", como algo condenable: bueno, tuvimos la "Semana de los Cinco Presidentes"). Como quiera que sea, aún a los tumbos, la civilidad demostró que era capaz de arreglarse. Aún con 39 muertos en la calle...

La salida (forzada por algunos hechos de violencia, donde fueron víctimas miembros de esas organizaciones de base que se habían ido constituyendo para paliar la situación) finalmente se dió en 2003.

Convengamos, (parafraseando a Eduardo Sacheri) que por el flaco nadie daba ni dos pesos. En realidad lo poco que sabíamos, era que gobernaba Santa Cruz, que tenía una pinta bastante alejada del estereotipo del "político". Mas la conocíamos a ella, a Cristina por su labor en el Congreso Nacional, que a él.

Tratando de conservar alguna carta en la manga, los poderes lo "bajaron" a Menem de la segunda vuelta, tratando de que ese 22% de votos de Kirchner no se transformara en un aluvión imparable, y lo pudieran domesticar.

Pero de pronto, el pueblo empezó a ver como venía la mano; el tipo resultó mas duro que gallo al horno a la hora de resistir las presiones del poder. Y poquito a poco demostró con hechos que no había dejado las convicciones en la puerta de la Casa Rosada.

Y a cada intento de presión respondía con la misma firmeza. Y así de a poco el Movimiento Nacional encontró un nuevo conductor, que de yapa venía con un valor agregado. Ya no era uno, eran dos...
A la muerte de Néstor, algunos pensaron que otra vez el Movimiento quedaba acéfalo, y fieles a su pensamiento, creyeron que podrían volver a recuperar las porciones de poder que habían perdido.
Una vez mas pecaron de soberbia, el pueblo había encontrado su rumbo.

Todo esto trajo un reavivamiento de los sectores juveniles, que ya sin tanta presión de andar levantando a los heridos que el sistema tiraba en las banquinas, entraron fírmemente en la tan condenada "política", movilizando, estudiando, discutiendo, y porqué no, asumiendo responsabilidades en todos los órdenes de la Adaministración Pública, con la "prepotencia del trabajo".

El Movimiento Nacional y Popular, aquel que esbozaran Alem e Yrigoyen, que luego retomara Perón, y ahora, tal como estamos, ha demostrado que independientemente de quienes designe como sus "caudillos", no se puede detener.

Ya es hora de que algunos vayan tomando nota.

Fin de la serie.

Antonio (el Mayolero)

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