lunes, 15 de febrero de 2016

¿Ensillamos?

El 17 de marzo de 2013, y ante la entronización de Jorge Bergoglio como máxima autoridad de la Iglesia Católica Apostólica Romana escribimos esto, acá. Allí intentabamos poner un poco de racionalidad a entusiasmos apresurados, y desaprobaciones prematuras.

Decíamos entonces que el Papa, y el Vaticano, son jugadores de primera en el tablero de la política internacional, muy por encima de las modestas roscas de cabotaje que suelen desvelarnos tanto a los políticos locales como a los "dilettantes" de la política nacional. Por ello instaba a "Desensillar hasta que aclare" tratando de no tomar partido apresuradamente para después no tener que andar enrollando el lazo con disimulo.

Casi cuatro años han pasado de aquello, y Jorge, (que ahora se hace llamar Francisco) no deja de sorprender a propios y extraños. Lejos de adscribir a políticas internacionales ya trazadas por los grandes centros de poder mundiales, se lanza apoyado por el peso específico del Catolicismo como común denominador, a delinear políticas propias, coincidentes con las necesidades de los pueblos, y no de las èlites gobernantes.

Sacude así a muchas jerarquías ecleciásticas, algunas de ellas profundamente corrompidas e hipócritas en su "cristianismo para poderosos" dedicadas plenamente a su tarea de lavar las conciencias de los dueños de la pelota, y mantener un clientelismo por la necesidad de alguna limosna, y no por imperio de la fe cristiana.

En lo estrictamente local, ha defraudado profundamente a aquellos que veían en él a un nuevo Cardenal Copello de infausta memoria allá por el '55. Todo lo contrario, y coherentemente con la línea política que impone no solo desde el Sillón de Pedro, si no desde la calle junto al pueblo, y ante los Grandes Poderes y sus Mandatarios, no deja de marcar su territorio con gestos y actitudes directas, alejadas de la alambicada diplomacia Vaticana.

Su gesto de enviar por uno de sus emisarios, un rosario bendecido a Milagro Sala, no puede sino ser interpretado como una definición política, no solo hacia una luchadora social, que logró trascender a la miseria a la que la sociedad la condenaba, sino que además supo trasmitir a otros como ella que se podía recuperar la dignidad, que no era la resignación el camino.

Yo creo sinceramente, que ya está aclarando, que es necesario parar la tropilla, elegir el mejor montado y ensillar, que lo que se viene nos tendrá que encontrar con el caronero preparado.

(A modo de glosario)
"Parar la tropilla" reunir los caballos para elegir el que se habrá de ensillar de acuerdo al trabajo que se va a encarar.
"Caronero" sable recortado que se lleva puesto a lo largo entre las caronas del recado.

Antonio (el Mayolero)

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