viernes, 21 de septiembre de 2012

Retórica y transformación


uno puede lograr mucho diciendo las cosas dulcemente, peeeeero...

Hay una excusa, barata, pero contradictoriamente muy valorada: lo que jode, sobre todo, es la manera, la "forma" en la que se dicen las cosas. No es de extrañarse que sea entonces, Cristina en cadena nacional, una de las situaciones más repudiadas por los indignados de cabotaje. Del otro lado del charco, el desempleo, acá, la cadena nacional. Falta mucho todavía.

La forma es uno de los grandes núcleos donde se centra la discusión, más bien la violencia, sobre el kirchnerismo. Ya lo dijo un gran pensador y amiguete nuestro: el kirchnerismo es el hecho maldito del país cortés. Lo "grasa" de Cristina es falta de cortesía, convengamos.

De ahí que más de un pensador del palo, del nuestro, haya sugerido esta semana, y la pasada también, que vendría bien una disminución de decibeles (no de amplitud precisamente) como para no generar tantas confrontaciones.

Pero ¿Es realmente la forma en la que se expresa el kirchnerismo lo que genera la intolerancia de esos veintipico de mil caceroleros del jueves pasado?

¿Vale con una opereta mediática para sacar de contexto el discurso de CFK para generar tanta bronca?

Es aquí donde uno se podría poner a pensar entonces, un gobierno de Cristina donde ella se manifieste con educación y respeto, según los términos y parámetros de los manifestantes.

¿Que sería de CFK y el kirchnerismo sin la confrontación? ¿Podría darse una transformación sin la confrontación retórica?

Si a la izquierda de paladar negro le cuesta ya, un perú, bancar a Cristina, imaginate si nuestra conductora le fuese complaciente en su discurso a los magnates del poder económico y a los sectores que se creen parte de él.

¿Podría hacer CFK lo que hicieron Menem y De la Rúa, en el principio de sus gobiernos, pero al revés? Osea, aquellos mientras recomenzaban o profundizaban el neoliberalismo, le hablaban al pueblo con respeto y esperanza de progreso ¿Se podría entonces hablarle complacientemente a los veraniantes de Punta del Este, a los ahorristas de dólares en negro, a l@s homofóbic@s, a l@s xenófob@s o a l@s misógin@s, pero en los hechos, en el "hacer" y "realizar", ser contrario a sus intereses?

Está claro que en épocas de formación de opinión pública por parte de los medios, lo que dice una persona pública, es un insumo impagable. Y no por lo que dice, sino sólo porque lo dice, porque abre la boca. Y cuando esa opinión pública es incapaz de perforar el "hacer" del proyecto político, la tergiversación es una de las pocas opciones en el marco de la "democracia", para contrarrestar lo construido que se hace evidente.

Está claro que la intolerancia no se genera por "las formas" con que CFK dice las cosas, sino más bien porque desde su boca se escucha lo que no se quiere escuchar, y lo que no se quiere escuchar, no se quiere escuchar porque se sabe que es verdad, que es, o será, un hecho. El terreno que Cristina le dio a la empleada doméstica de la furibunda señora porteña, para que la vote.

Lo que se manifiesta es un explícito reconocimiento a la capacidad que tiene el kirchnerismo de llevar a cabo cada una de sus propuestas, que son transformadoras, y por ende críticas y revolucionarias.

Nada pasaría si Cristina le hablase a la tribuna si todo sigue igual. Cada hecho es una gota más en el vaso, y cada vez que CFK propone, o rinde cuentas, no hace más que concretizar, darle cuerpo, "forma", por que no, a lo hecho, que es lo que en realidad molesta.

3 comentarios:

Antonio (el Mayolero) dijo...

En realidad,no es que les moleste lo que dice- ¡Enhorabuena!Les molesta lo que hace...

Gustavo Marcelo Sala dijo...

¿Puede el Kirchnerismo, y en consecuencia Cristina, dejar de ser Nacional y Popular, tanto en las formas como en los fondos? ROTUNDAMENTE NO.
No está en su esencia política más allá de alguna medida contradictoria en el marco de una coyuntura especifica.

Los garcas saben que no la pueden domesticar debido a ello han decidido explicitamente salir a la calle y combatirla, a combatir el proyecto, en definitiva: a combatirnos.

MiTucumán dijo...

Excelente planteo

...¿Se podría entonces hablarle complacientemente a los veraniantes de Punta del Este, a los ahorristas de dólares en negro, a l@s homofóbic@s, a l@s xenófob@s o a l@s misógin@s, pero en los hechos, en el "hacer" y "realizar", ser contrario a sus intereses?...

SI se podría hablarle complacientemente pero no cambiaría su bronca y voluntad destituyente porque ..."los hechos, en el "hacer" y "realizar" seguirían siendo contrarios a sus intereses...

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