
Página trata un par de cuestiones hoy referidas al agro, a las cuales le podemos sumar la denuncia llevada a cabo por Tiempo.
La confirmación por parte de Chemical Research in Toxicology sobre la peligrosidad del glifosato en su aplicación respecto a las malformaciones ya sea durante el embarazo o a quienes se exponen frecuentemente al herbicida, es una más de las confirmaciones que uno usa para tratar de desbaratar su uso indiscriminado.
Con Mariano T lo hemos discutido acá incluso, con Antonio también, esto de que si se tomasen las medidas de seguridad correspondientes, no habría peligro. Ese es uno de los puntos que utiliza Grobocopatel en su debate abierto con Giardinelli (donde opinaron también Ferrer y hoy lo hace, de forma ejemplar, Enrique Martínez) para justificar el modelo agrícola actual.
El modelo de aplicación de una tecnología en teoría, pocas veces coincide con su aplicación práctica. Aceptando que la toxicidad del glifosato es nula en el suelo (nada que mate yuyo no desgasta el sustrato) es imposible pretender mantener las condiciones de seguridad requeridas por el fabricante, y no sólo por parte de empleados a los que dudo Grobocopatel vaya a ayudar a poner el mameluco en cuestión, sino también por parte del pequeño y mediano productor que manipula los bidones. El cuentapropista
Cuando Martínez refuta a Grobocopatel en cuanto a esto de lo inevitable de la reducción de mano de obra en la industria, y por ende la expulsión de los trabajadores de la misma, se evidencia en el empresario casi que una vuelta a las épocas de trabajadores no organizados donde la sobreoferta de mano de obra precarizaba las condiciones de trabajo, algo de lo que el rey de la soja al menos se hizo cargo como vimos acá. Ahí es donde funciona la lógica financiera, la renta a cualquier precio.
Por eso no sería descabellado escuchar entonces a un Grobocopatel justificar la construcción de un dique en el territorio fiscal del arroyo Ayuí en pos de la alimentación de millones de personas gracias al desinteresado emprendimiento del vice de Clarín y de Soros.
Claro que todo emprendimiento se basa en su sustentabilidad, así que si el emprendimiento es económico, deberá dejar guita.
El debate que se genera desde el campo naquipop con Grobocopatel es sumamente enriquecedor pues el tipo va de frente, sin medias tintas, sabe de lo que habla y defiende un proyecto económico. Lo mismo nos pasa cuando nos cruzamos con Marianote en los blogs. Y es que nosotros reclamamos eso y no los discutidores de carteras y sombreros.
Sin embargo amén de lo enriquecedor del diálogo, el mismo, como titula Martínez, parece ser de uno.

















