jueves, 20 de diciembre de 2012

La masacre de Conneticut fue publicada en 2006


En 2006 la editorial Marvel publicó una de sus historias más exitosas: "Civil War". La división de sus personajes en dos bandos enfrentados, no importa si antes eran chicos buenos o malos, ahora los dividían políticas de estado. En serio. Para colmo, el epílogo de esa historia fue la muerte de nada menos que el Capitán América, con todas las consecuencias que eso traería (Las Pelotas un par de años sin editar nada). Buena historia, hay que decirlo, con dilemas clásicos a lo yanqui como el de sacrificar unos pocos para salvar millones y otros menos abordados como mejor tragarse unos sapos a tiempo para cumplir con los objetivos planteados que vivir en la lucha eterna de manera inmaculada sin lograr un carajo cual trosko. De eso la sabemos lunga.

Pero me remito a la matanza de hace unos días en Connecticut: Civil War comienza macabramente casi como un calco. En Connecticut también, pero no en Newtown, sino en Stamford (a donde se fue a vivir el padre de Adam Lanza unos años atrás) unos pibes con superpoderes, en medio de un reality-show, no tienen mejor idea que enfrentarse a un tipo cuyo poder es explotar una y mil veces y hacer bolsa todo lo que se encuentra a su alrededor. En este caso, matando a 600 personas, y si mal no recuerdo, a 80 chicos que jugaban en el patio de una escuela.

Fue justamente la matanza de esos chicos lo que le dio el puntapié inicial al arco argumental de la historia, que gira en torno a un estado decidido a controlar a quienes tienen superpoderes, con superpoderosos que apoyan la medida, y un grupo de rebeldes que ni por putas pretende ser controlado. Hasta en eso sirve de ejemplo el neoliberalismo. Es evidente de que lado estaría la NRA también.

El asesinato de los chicos es recalcado una y mil veces como un hecho inédito que no sólo no debe repetirse, sino que además debe ser castigado de manera severa, pues no hubo suicidio en ese caso; pero el asesinato de esos chicos como disparador (si se me permite lo desubicado del término) de la historia nunca pareció iverosímil. Tal vez ahí radique uno de los problemas, la naturalización, que viene acompañada de los cientos y cientos de genocidios que han perpetrado (sigo con el lenguaje) las fuerzas armadas y sus rambos del país en cuestión, que más que superhéroes, necesita superpsiquiatras. O superpolíticos.

2 comentarios:

Ikal Samoa dijo...

Gran post trazando ese paralelismo con un bien realizado comic. Me atrevería a decir de los mejores logrados por Marvel.
Abrazo,
Juan

manuel el coronel dijo...

gracias cumpa ikal

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