lunes, 6 de diciembre de 2010

Los "fierros" de la Pampa Gringa. Parte II



Entendámonos; no estoy hablando de grandes concentraciones urbanas, sino de pequeñas comunidades rurales, apenas ciudades, y algunas solamente pueblos. 

  
Excluyendo las grandes ciudades, posiblemente Tandil y Tres Arroyos hayan sido los únicos centros urbanos medianos del interior con establecimientos que se puedan llamar industrias metalúrgicas por su volumen de producción y su nivel de empleos generados.

Esto al sur de la Pampa Húmeda. Río Cuarto, Villa María y San Francisco en Córdoba y Venado Tuerto en Santa Fe serían sus equivalentes en la llamada Pampa Gringa de Santa Fe y Córdoba. Sin embargo, la verdadera industria de la maquinaria agrícola tuvo y tiene la caracteristica de haberse desarrollado en pueblos chicos, que en muchos casos crecieron alrededor de esos "talleres grandes" que siendo fuente de trabajo para 40 o 50 personas son los que han mantenido los pueblos vivos al irse despoblando la actividad rural.

Cuando se fueron adoptando políticas de sustitución de importaciones (algunas forzadas por las guerras mundiales, otras por las crisis, sobre todo la del '30) aquellas herrerías primitivas tuvieron que afrontar el desafío de hacer que todo siguiera en marcha, y además afrontar la sustitución de equipamiento que se agotaba.
   
Hasta mediados de los años'20, la trilla se hacía con maquinas trilladoras llamadas "estáticas" que se instalaban en el lote a trillar, y accionadas por motores de vapor desgranaban y embolsaban el cultivo, que previamente se había cortado y atado en gavillas, y luego emparvado.
   
Recién en esos años aparecen las primeras cosechadoras "de arrastre" también llamadas "corta y trilla" que efectuaban en una sola operación el mismo proceso de desgranar, separar y embolsar el grano.
   
Esto tuvo una consecuencia social muy importante en cuanto a la mano de obra empleada ya que la trilladora necesitaba una dotación mínima de 20 hombres y la cosechadora solo empleaba tres, mas tres bolseros que levantaban las bolsas del rastrojo y estibaban, o sea, que unos 14 hombres quedaban sin ocupación.

También hay que considerar que las diferencias entre la Pampa Gringa y el sur (digamos grosso modo que el Sur es al sur de la Sierrra de Tandil) son importantes en cuanto a la dimensión de las unidades productivas. 

Entonces los campos de las colonias del Norte tenían unas 60 a 80 hectáreas, cuando en el Sur lo mínimo era de 100 hectáreas, siendo la mayoría de entre 300 a 500 hectáreas. Esto marcaba varias diferencias, por ejemplo, en el sur había por lo menos una cosechadora por chacra, y en muchas más de una. Y la receptividad familiar era mayor ya que en la chacra mixta (como en el norte el tambo) había mas lugar y actividad para las familias que se agrandaban.

Otro de los elementos a considerar es que por entonces los trabajos se hacían con tracción a sangre. Recién en la década el '20 aparecieron los primeros tractores, que vinieron como complemento de las trilladoras sustituyendo los motores de vapor.
   
Los implementos de arada y siembra estaban diseñados y construídos para tracción a sangre. Para la fuerza y el paso de caballos.
   
Así fue que aquellos ingeniosos herreros de pueblo se abocaron (junto a sus hermanos o amigos) a construir nuevos implementos ya mas adaptados a la realidad del tractor que empezaba a aparecer, que permitía hacer rendir más el trabajo y sustituir (aunque fuera en parte) los caballos de tiro, lo que a la vez redundaba en mayor superficie sembrable dentro del mismo campo, ya que no había que darles de comer a los caballos.

En el norte la ecuación económica no cerraba para una cosechadora por chacra, por lo que el Maquinista de la trilladora se transformó en "changarin" que es el antepasado del actual Contratista de cosecha que ha deslumbrado al Coronel con su tecnología días atrás.

Y así seguiremos viendo como en un pueblo de Santa Fe se inventó la cosechadora automotriz. Y aparecieron los arados de 4 y 5 rejas.

Lo bueno del caso es que estas trasformaciones fueron absorbiendo esa mano de obra que quedaba vacante (no toda por supuesto, pero buena parte) consolidando tal vez sin pensarlo un arraigo en pequeñas comunidades, y un desarrollo mas armónico de éstas.

Aparte de un crecimiento tecnológico mas autónomo que años más adelante permitió afrontar desafíos mas complejos, que seguiremos tratando de explicar, más para los cumpas de las grandes ciudades que desconocen estos detalles, y los de las medianas ciudades que sueñan con grandes industrias radicándose en sus pagos como solución que a veces se transforma en quimera, cuando por ahí apuntando mas abajo se consigue algo mas útil con los elementos que se disponen.

Algo de eso fue el nudo de la charla que mantuvimos hace poco con los amigos de Dorrego, pero bueno, seguiremos con esta historia de la Industria de la maquinaria Agrícola que ahora talla en grande en todo el mundo compitiendo con los grandes monstruos transnacionales desde pueblos de veinte mil habitantes, perdidos en la Pampa Gringa.
   -- 
Antonio (el Mayolero)

3 comentarios:

manuel el coronel dijo...

Lo interesante Antonio es que además, estas empresas deben enfrentar el lobby de nada menos que la burguesía paulista, no es joda. POr eso para ellos sería ideal manejar su propia expo

Antonio (el Mayolero) dijo...

Si, y lo peor es que el lobby acá lo hacen La Nacion, Clarín, y los diputados que llegaron con los votos "delcampo"

Mariano T. dijo...

La industria local se esta especializando en sembradoras y en "mosquitos", y ambos se estan exportando.
Pero el centro de gravedad de esas industrias se movió a los pueblos medianos del Sur de santa fe y sudeste de Cordoba.

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