sábado, 19 de junio de 2010

La Ciudad de Cartón



Bariloche, La Angostura, San Martín de los Andes. Parecen de mampostería, un escenario hermoso. Atrás, escondidos, los soportes que las sostienen. El pueblo trabajador, el que las mantiene limpias, el que las sirve, el que les cocina, el que les pone el lomo.

Hay una relación que es icorregible en las fuerzas de seguridad, ya lo comenté y no recuerdo en que post. Un cana, el cana de los cuentos, es una utopía, el milico que debiera ayudarte si estás marginado, excluído, es el que te caga un tiro en la cabeza y es el cana al que vos querés matar. No hay vuelta en al relación, a pesar que una de las posibilidades para salir es que seas cana.

Yo no creo que la democracia tal cual la practicamos nosotros pueda con eso. Ese vicio se resuelve, en principio, de otra manera. ¿La total inclusión lo aseguraría acaso? No creo, el 55 está demasiado cerca.

La Ciudad de Cartón se prende fuego muy fácil.

2 comentarios:

Unfor dijo...

La inclusión lo resuelve. El sistema? Tiene que ser el nuestro. Cuba o Suecia?... Me asombra lo clara que la tenía Perón. Mao le decía a los argentinos: No me busquen a mi, si yo fuera argentino sería peronista.

Yo soy, siempre fui socialista. Pero si miro los "cartelitos" mirá lo que hizo y está haciendo el "partido socialista"... mejor apoyar al peronismo, siempre y cuando vaya a la izquierda claro; porque te aparecen los cánceres menemistas, como aparecieron los López Rega, que te mandan a la cana a amasijar a los pibes.

Nadie lo repudió suficientemente a Duhalde y tenemos a Kostecky y Santillán. Y esos canas que le dispararon tan miserables como se ven, bien en crudo, en el video.

manuel el coronel dijo...

Claro Daniel, pero creo que el peronismo no ha podido con esto de encauzar, de reformar las fuerzas de seguridad y defensa. Es algo que ni ha logrado la patria de la felicidad del pleno empleo del General. Tal vez hubiera necesitado más tiempo, pero justamente fue lo "a reformar" lo que lo volteó. A él y al puebo. Mercenarios va a haber siempre.

No queda otra, para evitar asesinos, torturadores y mercenarios, hay que arrancar desde cero. Ibarra tuvo la oportunidad de hacerlo, pero como el tema seguridad no es una bandera simpática para la centroizquierda, se la apropió la derecha, que le calza justo, y Macri terminó haciendo lo que terminó haciendo.

Osea, un integrante de las fuerzas de seguridad o defensa debe ser un militante de un proyecto nacional y popular, sumamente ideologizado y movido por su pensamiento político y no por la guita o por el miedo a la reprimenda de sus superiores.

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