martes, 13 de agosto de 2013

una vez institucionalizado el kirchnerismo ¿Necesitamos de él?


“Los ricos no necesitan del gobierno; los pobres sí”
 Lula da Silva

Pues bien, muchos creen que no. Siguiendo con este derrotero de análisis universales y gratuitos (para qué abrimos un blog sino), tratamos de explicar el éxito de la lista del FR sólo en la categoría de diputados nacionales y la baja en el porcentaje nacional del kirchnerismo respecto de 2009, el peor de los años en cuanto a indicadores socioeconómicos.

Hay algo que me ronda en la cabeza, esto de la institucionalización de las reformas más profundas del kirchnerismo. Osea, que la mayoría de los votantes, ya creen como normal, natural e infaltable la AUH, la actualización jubilatoria, las pensiones en manos de los trabajadores, las paritarias, AA, el Correo e YPF en manos del estado y un sinfín de transformaciones que la verdad, no entrarían en un post promedio. Y como las creen naturales, ya no es necesario garantizarlas desde un proyecto, un programa o un movimiento político. Están ahí pues deben estar ahí como siempre debieron estar ahí. Esa es el grieta por donde se cuela Massa, el dejar lo bueno y cambiar lo malo, falacia si las hay, pero funciona de perfección cuanto menos cree necesitar del estado el votante. Y el kirchnerismo es estado puro. Y además, confronta, suponen, innecesariamente para lograr esas transformaciones.

Retomo una de las explicaciones que dimos allá por 2011 para entender el siempre costoso (pero éxito al fin) éxito electoral del PRO en BA (nunca superó el 50%): el porteño PRO, con una de las IDHs más altas del ispa, no concibe al estado y los gobiernos que lo administran como determinantes de sus vidas (más bien estorbos); y decíamos, funcionando el subte bien (en aquellas épocas responsabilidad del gobierno nacional) la cosa se gobernaba sola. Y recordábamos a De la Rúa como uno de sus intendentes. El desarrollo con inclusión, la redistribución de la riqueza inédita que logra el kirchnerismo, no hace sino más que agrandar los bolsones de clase media con aspiraciones de clase media/alta, que como en el caso de los votantes del pro, cada vez menos conciben su éxito como producto de las políticas gubernamentales y cada vez más lo conciben como éxitos de pura destreza personal. Lo dijimos mil veces y es básico esto, se da en casi que todo proceso de desarrollo y transformación social, sea Venezuela, Brasil o Cuba. Ahora bien, como los recursos son finitos, termodinamicamente hablando, constantes, no hay forma si los que más guita hacen no resignan. En definitiva, el partido que venimos empatando hace 10 años.

Justicia social vs asistencialismo, podríamos decir. Aumento del mercado de trabajo vs pobreza cautiva a base de lo que despectivamente se conoce como "planes sociales". En definitiva, independencia del votante. Quien haya andado por los barrios pobres en estos último años se habrá dado cuenta de cuán poco necesitan los vecinos del viejo puntero político. El estado les ha llegado sin intermediarios. Paradójicamente, ese estado llegando a la puerta de las casas sin intermediarios, institucionalizándose, es el que tal vez se crea no necesario ya, elegir.

La disputa política de fondo en la Argentina, se trasviste como discusión política de forma. La Corporación magistralmente corre el eje desde lo institucionalizado, que es lo que quiere nuevamente subvertir, al el eje de cómo se hace. Algo que a la clase media, que siente que ya tiene que aportar más de lo que recibe, como que le jode. Así que mejor que lo haga otro que sea menos confrontativo ¿Una salida a la espiral de silencio? Tal vez en ese punto la militancia kirchnerista no ha (no hemos) sabido interpelar a la mayor franja social de votantes, fundamental para seguir profundizando el modelo. Gerardo Fernández se referíauna militancia de la confrontación transformada en pose. 

Históricamente la Corporación ha triunfado en el mundo con la trampa de la confrontación. Es hora que entre tantas transformaciones impensadas, podamos seguir confrontando sin que ellos puedan evidenciarlo. Por supuesto que es posible. De última, la excitación que provoca la confrontación, no deja de ser una satisfacción personal. La militancia también debe institucionalizarse.

Terminando, el reporte de hoy en P12 de Kollman asegura que a Insaurralde se lo votó más por su adhesión al kirchnerismo que por su gestión como intendente. Entendible si se tiene en cuenta que no era un candidato conocido ni mediatizado; pero paradógicamente, a Massa, sólo el 6% de los que lo votaron lo identificaron como opositor, por lo que quedaría demostrado que la estrategia del yerno del funcionario menemista fue bastante acertada, hasta que se sacó el saco, como escribe el propio Kollman. La supuesta no confrontación que asegura lo bueno, lo que sus votantes conciben que no puede ser cambiado. No el fondo, sí la forma.

Termina Kollman:
Curiosamente, sólo seis de cada cien personas votaron a Massa por su perfil opositor, es decir que una parte de los votantes piensan en algo así como “una nueva etapa del kirchnerismo”


3 comentarios:

Daniel dijo...

El mejor post que leí luego de las elecciones.
Es para masticar bien todo esto.

Manuel El Coronel dijo...

epa, gracias cumpa, no esperaba menos de un hincha del rojo paladar negro (?)

Daniel dijo...

Juajua. Hoy paladar grisáceo borroso.

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