jueves, 7 de febrero de 2013

Dos muchachos...

Uno se apellidaba Común (Standard), y el otro se apellidaba Pobre (Poor). Uno trata de imaginarse lo que será andar por la vida portando semejantes apellidos, bancarse las cargadas de los otros pibes en la escuela, las frustraciones al encarar las primera minitas en la secundaria, lograr que los tomaran mas o menos en serio al presentar los primeros CV.

Talvez algün psicólogo nos podría ilustrar sobre las consecuencias o traumas que estas situaciones fueron marcando las respectivas personalidades. ¿Quien puede saber que deseos de venganza  fueron anidando en estos muchachos hacia aquellos banqueros que tratando de disimular una sonrisa guardaban sus CV prometiendoles llamarlos mas adelante? ¿Cuantas carcajadas obscenas habrán escuchado mientras la puerta se cerraba a sus espaldas tras una mas de miles de entrevistas? ¿Cuantas veces habrán releído "Como ganar amigos y ser exitoso en los negocios" aquel libro de Dale Carnegie que contenía todas las recetas para concretar el "American Dream".

Pero ellos persistieron, y un dia encontraron la forma de hacer dinero y fama, bases fundamentales del "American Way of life", y además cobrarse algunas cuentas atrasadas, y fue la de dedicarse a calificar riesgos crediticios.

Al principio les costó, ya que las entidades financieras tenían montados sus propios departamentos y gerencias que se dedicaban precisamente a eso, pero pronto los que las conducían le encontraron la vuelta al tema, y no fue otra cosa que la famosa "tercerización" que les permitiría ahorrarse un montonazo de personal altamente calificado y sus consecuentes sueldos, con el consecuente incremento de la "eficiencia y la productividad". Aquellos ejecutivos que hacia un tiempo habían archivado sus CV entre risotadas no eran conscientes que en su afán de maximizar resultados, les estaban entregando a Común y Pobre la llave de su negocio, pero siempre los habian subestimado y no pensaron en otra cosa.

Una de las claves principales del negocio financiero es saber a quien prestarle, no para que te devuelva el préstamo, sino para que te pague los intereses, cuanto mas tiempo mejor, y si nunca te devuelve el capital y te sigue pagando los intereses indefinidamente mucho mejor. Porque cuando el tipo te devuelve el capital te tenes que poner a buscar rápidamente otro cliente a quien prestarle, ya que al no estar prestandole tu dinero, sino el de terceros a los que tenes que pagarles un interés se te pudre la fruta rápidamente.

Poco a poco, Comun y Pobre vieron crecer su negocio. Los banqueros (aquellos que tanto los subestimaron cuando eran dos contadorcitos recién egresados) cada dia les acercaban mas trabajo. Y con cada dia que pasaba dependían mas de ellos. Al haberse desembarazado de sus propios funcionarios de carrera especializados ya no tenían como contrastar las calificaciones de sus clientes hechas por terceros.

Un día les apareció un negocio ¿impensado?. Vaya uno a saber. Una Empresa tuvo con ellos una "atención" por haberle hecho una calificación favorable. Y resolvieron incorporar a sus servicios a Empresas a las que aconsejaban donde, cuando y como invertir sus utilidades, empresas a las que tambien calificaban cuando por ahi necesitaban creditos por lo que estaban de los dos lados del mostrador.

Una cosa trajo la otra, y como entre gitanos no es cuestión de andarse vendiendo autos usados, su prestigio fue creciendo, y se pusieron a calificar países, y hasta junto a otros colegas (Moody's y Barclay) inventaron un nuevo curro: el "riesgo país".

Hasta que un dia Común y Pobre se vieron en un problema. Aconsejaron a uno de sus clientes, ¡y no cualquiera!, el Gobierno de los EEUU, que tanto los había favorecido al levantar su prestigio internacional comprar unas hipotecas (que casualmente vendía otro de sus clientes). Cuando se vio que los tenedores de las hipotecas, no tenían ni para comer, menos para pagar los intereses, pasó lo que tenía que pasar. Se pudrío la fruta nomás.

Aquellos banqueros que en un principio se habían reído de sus apellidos se encontraron con sus bancos dados vuelta como una media.

Para ese momento, Común y Pobre, habian vendido su empresa, y se retiraron del negocio. Pero han dejado semejante despelote que está amenazando seriamente la existencia del sistema financiero que en un principio no los tomó en serio.

De verdad: llamandose así ¿quien iba a pensarlo no?

Leemos hoy en Info News:

A finales de 2006, los operadores y responsables de la calificadora crediticia Standard & Poor´s (S&P) sabían que el mercado hipotecario de Estados Unidos estaba al borde del abismo, de acuerdo con las numerosas pruebas presentadas por el Gobierno de este país contra la compañía. "Esperemos que estemos todos bien y jubilados cuando este castillo de naipes se derrumbe", rezaba el contenido de unos de los mensajes de correo electrónico interno intercambiados por empleados de S&P al referirse a la evaluación de los complejos productos financieros creados sobre la base de hipotecas. Estos mails internos y otros muchos similares forman parte de la demanda civil que presentarán el Departamento de Justicia y fiscales estatales de Estados Unidos contra Standard & Poor´s, por irregularidades en la calificación de bonos hipotecarios antes de la crisis financiera en 2008. La novedad fue adelantada el pasado lunes por el periódico especializado "The Wall Street Journal" y después confirmada oficialmente. La iniciativa judicial de Washington amenaza seriamente la reputación ya alicaída de S&P y del resto de calificadoras crediticias, que están en cuestión desde el estallido de la crisis mundial por el papel que jugaron en la génesis de la misma. Como se recuerda en todo el planeta, las principales agencias de calificación respaldaron con muy buenas notas varios bonos hipotecarios estadounidenses que, posteriormente, mostraron que eran "basura" en términos de valor de mercado. Los inversores se basaron en estos juicios y adquirieron estos bonos que, con la crisis financiera, perdieron abruptamente su valor, incluso los papeles con la mejor calificación AAA. Entre las pruebas que llevará la demanda a los tribunales estadounidenses, se cita que un empleado de la agencia le escribió una nueva letra a la canción de 1983 de los Talking Heads "Burning Down the House". "íTengan cuidado! El mercado inmobiliario se debilitó. Se enfría. El fuerte mercado es ahora más débil. Las hipotecas de segunda clase se queman. La casa se derrumba", rezaba la letra elaborada por el empleado-poeta, según informa la agencia de noticias DPA. La canción de tiempos de crisis fue enviada a algunos colegas por e-mail. "Por motivos profesionales evidentes, por favor no reenviar", escribió su autor. Ahora, seis años después, cualquiera puede leer estas líneas en la demanda del Departamento de Justicia estadounidense contra S&P. Según el gobierno en Washington, son la prueba de que los especialistas en finanzas sabían desde hacía tiempo lo mal que le iba al mercado inmobiliario estadounidense. El intercambio de mails y los protocolos de chat son algunas de las principales pruebas del Departamento de Justicia, que acusa a S&P de haber dado, en su propio beneficio y durante demasiado tiempo, buenas notas de solvencia a títulos hipotecarios que no lo merecían y, por ello, de ser corresponsable de la crisis financiera de 2008. Los pedidos de cotización llegaban, como es usual, de los bancos que buscaban vender los títulos hipotecarios a inversores. Este conflicto de intereses fue un tema incluso dentro de S&P, según demuestran los documentos: si S&P calificaba mal, los bancos podían decidir dirigirse a otra agencia de rating para conseguir allí una mejor nota. Pero si S&P evaluaba bien más allá de lo que sabía, estaba estafando a los compradores de los títulos hipotecarios, que fue exactamente lo que hizo, de acuerdo con la demanda. Las conversaciones presentadas en la demanda son poco favorables para S&P: "Evaluamos todo acuerdo", escribió un empleado a un colega. "Incluso si fuera ideado por vacas, lo evaluaríamos igual". Para Standard & Poor`s y la matriz McGraw-Hill no se trata solo de su reputación, sino de mucho dinero. El secretario de Justicia norteamericano, Eric Holder, quiere imponer a la agencia una multa civil de 5.000 millones de dólares, varias veces lo que S&P gana en un año. Aunque está por verse si Holder tendrá éxito ante los tribunales, lo que está claro es que las conversaciones sobre "vacas" y "castillos de naipes" ya habían sido hechas públicas por los supervisores financieros a mediados de 2008, sin que hasta el día de hoy S&P sufriera ninguna consecuencia.

2 comentarios:

manuel el coronel dijo...

jejeje, los hermanos Venganza...

Moscón dijo...

Los especialistas en fijas,el caballo estaba muerto y lo vendieron como tapado.

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