viernes, 25 de marzo de 2011

Mitologías Argentinas


Por el cro. Antonio

En el imaginario popular del medio pelo argentino, una de las metas del ascenso social consiste en "tener campo". Ninguna actividad académica, profesional, industrial, artística, literaria, obtiene real reconocimiento social si el sujeto, con el justo reconocimiento económico a sus habilidades y saberes, no "tiene campo", o lo compra con el fruto de su esfuerzo.

Asimismo, habida cuenta que el imaginario popular tambien computa que "los politicos" (curiosa clasificación heterogénea que incluye a sindicalistas, otrora a Militares) son todos ladrones que solo sacian su voracidad de bienes "comprando campo", resulta curioso que al mismo tiempo, se vea con buenos ojos que un empresario trucho y vaciador de su industria, desvíe créditos de fomento (que todos pagamos) a la compra de campo (Ese, por lo contrario, es admirado).
  
Y si uno analiza un poco las cosas, habida cuenta de la existencia de paraísos fiscales, donde el dinero contante y sonante es ocultado prolijamente a través de sofisticadas ingenierías financieras, no debe haber cosa mas tonta que "comprar campo" con propósitos de evasión y/u ocultamiento de dineros mal habidos, o cuyo origen sea dificil de explicar.

Por una sencilla razón. Un campo (de cualquier tamaño que sea) es lo mas difícil de ocultar que debe existir. Por su propio tamaño, por ser un bien catastralmente identificable, por la necesidad de intervención de escribanos, Registro de la Propiedad etc. Por hábiles que sean los especialistas en la creación de Sociedades Truchas van dejando un rastro que en cualquier momento puede ser recorrido en sentido inverso, aunque existan miles de trabas y países que hacen de este "metier" casi su razón de existir (los mas notorios son Suiza, Luxemburgo, Liechtenstein, Mónaco, en el impoluto primer mundo). En Sudamérica también se consigue, no vaya a creer...

Tengo unos cuantos años, y bastante memoria, como para recordar muchas de las fábulas tejidas sobre estos temas a lo largo de cincuenta años por lo menos. Y todas con un componente común. NUNCA el que te la cuenta es un vecino cercano, o de la zona, que pueda acreditar conocimiento personal del asunto. Siempre el tipo que te la cuenta como una verdad revelada a unos pocos te da pelos y señales de la Estancia que compró Fulano a 300 o 500 kilómetros del lugar. Mínimo 150...

Recordando desde nuestra zona; Perón había comprado campo entre Pringles y Suárez. Lonardi había comprado una estancia por Sierra de la Ventana, por Lamadrid, Aramburu. Frondizi había comprado campo entre Pringles y Suárez (¿Se lo habría comprado a Perón?) También por ahí había comprado Illia, y años después Alfonsín. (¿Sería un bien Presidencial que se iba trasmitiendo junto con la banda y el bastón?)

La vida y el trabajo me llevaron a conocer gran parte de la Provincia de Buenos Aires (y algunas otras también) justamente en el ámbito agrario, y me dejaron buenos recuerdos y muchos amigos desparramados por esa vasta geografía, a los que suelo apelar (ya jubilado y con otro tipo de inquietudes) para saber que está pasando cuando necesito saber algo.

Cuando allá por el 2008 en pleno desarrollo el intento de golpe de estado por parte de las Entidades supuestamente representativas llamado Mesa de Enlace, comenzó a circular una cadena de Mail donde un Estudio Jurídico de Bahía Blanca "denunciaba" la compra de una Estancia en la zona de Henderson por parte de Hugo Moyano. (Estancia que un tiempo atrás había sido atribuída su compra a Jose Ramón Palacio por entonces Secretario General de la UTA).

Yo en ese momento atravesaba un doloroso tramo de mi vida en que tenía otras preocupaciones y congojas como para prestar atención a algo que era de reglamento en situaciones similares.

Un tiempo después me encontré con un amigo de Henderson, titular de una empresa cerealista añeja (viene de sus abuelos). Después de recordar algunas viejas anécdotas del Servicio Militar (que hicimos juntos) y ya en temas generales, me comentó que Moyano, había comprado una Estancia en Olavarría. Le pregunté; ¿otra?, refiriéndole que se decía que habia comprado en Henderson, a lo que me aseguró que no, que en Henderson nada que ver, y me dio datos pelos y señales de donde estaba la Estancia de Moyano en Olavarría, con nombre y todo... Lo dejé así nomas, ya que hacía varios años que había dejado de atender esa misma estancia en mi trabajo, y los dueños suelen cambiar.

Pero, como tanto de mi vida ha transcurrido en Olavarría, que hasta un nieto Olavarriense tengo, algunos amigos quedan, que me dijeron que Santa Dominga (la estancia en cuestión) no había cambiado de mano, y que en realidad, Hugo Moyano había comprado una Estancia entre Salto y Arrecifes...

Ahí directamente, abandoné la pretensión de saber donde queda la Estancia de Moyano....

Ah! El estudio Jurídico de Bahía Blanca, origen del correo tan diligentemente reproducido, es del cuñado de Massot...

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Antonio (el Mayolero)

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