sábado, 2 de abril de 2011

La banda del Gaucho Rivero, homenaje a los primeros combatiente, y con ellos a todos


Bien vale la pena recordar a un personaje bastante olvidado en nuestra historia:

Antonio El Gaucho Rivero fue un peón de campo rioplatense que lideró un alzamiento contra la ocupación británica de las Islas Malvinas en 1833.



Rivero, nacido en Concepción del Uruguay, actual provincia de Entre Ríos, Argentina el 27 de noviembre de 1808, fue llevado a Malvinas alrededor de 1827 por el gobernador argentino de las Islas, Luis Vernet, para ejercer el oficio de peón. Contaba entonces alrededor de veinte años de edad. El 26 de agosto de 1833, seis meses después que los ingleses por la fuerza ocuparan por primera vez las Islas Malvinas, Rivero encabezó una rebelión de criollos e indígenas, desconociendo la autoridad impuesta de los británicos.


Sus compañeros en la rebelión fueron otros dos gauchos y cinco charrúas agauchados: Juan Brassido, José María Luna, Manuel González, Luciano Flores, Felipe Zalazar, Marcos Latorre y Manuel Godoy.
Su sublevación implicó la muerte del autoproclamado gobernador británico y la de algunos de los principales colaboradores de tal funcionario colonial.


Las actas y documentos escritos que han llegado a nuestros días fueron efectuadas por los mismos británicos quienes consideran la rebelión de Rivero como el "amotinamiento de unos delincuentes" tratados peyorativamente y racistamente de "gauchos" e "indios salvajes", en esas documentaciones apenas sí se traslucen las causas de los hechos (se omite que los gauchos y los charrúas eran argentinos que intentaban mantener la soberanía argentina), apenas se menciona que a los "gauchos" e "indios" que habían podido quedarse en Malvinas se los usaba como peones en duras tareas y se les pagaba sólo con "vales", también se hace mención de que Rivero y sus compañeros arriaron la bandera británica y enarbolaron una improvisada bandera argentina.


El alzamiento fue derrotado rápidamente después de que el Reino Unido enviara una expedición para "pacificar" las islas, y los rebeldes llevados prisioneros a Londres. Aunque se exigió para ellos la pena de muerte, el tribunal inglés que les juzgó los absolvió al reconocer que sus acciones bélicas habían sucedido fuera de los dominios de la corona.


En cuanto a la muerte de Antonio Rivero existen dos versiones, una asegura que murió el 20 de noviembre de 1845 combatiendo en la Vuelta de Obligado, otra versión sugiere que falleció de muerte natural.


Acá un poco más en El Historiador:

Mientras, muy lejos de Buenos Aires, se había producido la usurpación británica a las Islas Malvinas por los marinos ingleses de la corbeta Clío. El capitán Oslow había dejado encargado al colono irlandés William Dickson la administración del archipiélago, y la misión de izar el pabellón británico cada vez que un barco se aproximara a puerto.


El gobernador Luis Vernet había renunciado a su cargo en marzo de 1833 a fin de evitarse problemas con Gran Bretaña; regresó a Buenos Aires, pero siguió desarrollando normalmente, con la autorización inglesa y a través de sus capataces, la administración de sus negocios particulares en la colonia de Puerto Louis.


Desde tiempo atrás, un vivo descontento cundía entre los peones de Vernet, en razón de la explotación a que eran sometidos. Además, la paga se les abonaba no en dinero, sino en vales emitidos por el propio ex-gobernador, y que para colmo Dickson, que oficiaba a la vez de despensero de la colonia, no aceptaba.


Por otra parte, les prohibían matar ganado manso para alimentarse, obligándolos a cazar animales chúcaros. La indignación creció cuando luego de la usurpación se comprobó que los explotadores actuaban en perfecta armonía con los extranjeros que izaban la insignia británica.


Lo cierto es que el 26 de agosto de 1833 un grupo de ocho peones, todos analfabetos, acaudillados por el gaucho entrerriano Antonio Rivero, se sublevó y atacó a los encargados del establecimiento, dando muerte a cinco personas, entre ellas al capataz Simón y al despensero William Dickson. Luego se instalaron en la vivienda principal, arriaron la bandera inglesa e izaron la azul y blanca.


En días subsiguientes, el resto de los colonos cuyas vidas habían sido respetadas pudieron escapar y permanecieron refugiados en el pequeño islote Peat. Así, ambos grupos vivieron separados durante varios meses, sufriendo avatares diversos.


Finalmente, los primeros días de 1834, dos buques británicos llegan a la isla Soledad para recuperar la usurpación, organizando una partida armada para capturar a los gauchos, los que a su vez sufren una traición y una deserción antes de huir al interior de la isla.

2 comentarios:

edgardo dijo...

Digno y merecido homenaje compañero, nuestra historia está plagada de heroes olvidados.
pensar que recien hace pocos años me enteré quién era el gaucho rivero, cuando en tandil pregunté por que se llamaba así una calle.
vergonzoso no?

manuel el coronel dijo...

Así es compañero, y son muchos esos heroes olvidados.

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