domingo, 3 de julio de 2011

Enfermos


Interesante artículo de Zaiat en el Página de hoy:


El concepto económico “enfermedad holandesa” surge en la década del 60 cuando los ingresos de los Países Bajos aumentaron repentina y considerablemente a partir del descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural cerca del Mar del Norte. La explotación de esas riquezas provocó un fuerte incremento de las exportaciones de esa materia prima, con la consiguiente entrada de divisas en cantidad. Ese flujo positivo derivó en que el florín, moneda holandesa, se fortaleciera en relación a otras divisas. Esa apreciación del tipo de cambio puso en riesgo la competitividad externa del resto de la producción de bienes y servicios que exportaba ese país. Esto derivó además en que la importación resultaba más conveniente para los agentes económicos. Sin una intervención activa para contarrestarla, los efectos hubieran sido la caída del nivel de actividad interna y pérdida de empleos. Se ha denominado entonces “enfermedad holandesa” el impacto adverso que sufren diversos sectores de una economía como resultado de la apreciación de la moneda.


Por ese motivo durante ese período el Banco Central ha sido un actor relevante en la compra de dólares para mantener la paridad cambiaria. Implementando una política de tipo de cambio administrada aplica pequeños ajustes al alza. Sin esa intervención oficial, el valor del dólar en relación al peso disminuiría, contradiciendo la corriente de opinión alimentada por usinas del rumor de la city sobre una eventual devaluación fuerte luego de las elecciones.


El comportamiento del tipo de cambio en términos nominales ha transitado a contramano de lo sucedido en muchos países de la región, que han registrado apreciación de sus respectivas monedas. El argumento de la ortodoxia y también de cierta heterodoxia refiere a que Argentina también ha revaluado su moneda por el alza de los precios internos. Esa supuesta pérdida de competitividad estaría motivada por la inflación interna. En una evaluación más compleja, en especial sobre los efectos de la “enfermedad holandesa” en el sector industrial, se observa que la competitividad relativa sigue siendo positiva. En un informe del Banco Central se detalla que el tipo de cambio real deflactado por salarios, indicador aproximado para medir la competitividad en la industria, se mantiene en marzo de este año 45,7 por ciento por encima del promedio de la última mitad de la década del noventa. En relación a Brasil, uno de los principales socios comerciales, ese índice se ubica 53,2 por ciento más elevado en esa misma comparación.
http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-171384-2011-07-03.html

3 comentarios:

Daniel dijo...

Buen aporte para el esclarecimiento sobre el tema que uno no puede avizorar claramente por semejante bombardeo de opiniones mayormente -los que se pasean por TV- de consultores liberales. Por supuesto que no les creo un porongo a semejantes operadores de lo peor, pero es éste innegablemente un tema bravo.

manuel el coronel dijo...

Porque además compañero, está instalado que el Dólar está por subir en cualquier momento!

Mariano T. dijo...

En una palabra. La enfermedad holandesa, cantinela con la que nos aburren los economistas progres, se caracteriza por cefalea y diarrea. Segun Zaiat no tenemos ni cefalea ni diarrea, por lo tanto el diagnóstico esta equivocado.
Que se dejen de joder con la fiebre holandesa!

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