domingo, 19 de junio de 2011

Sobre la no comprensión de un estado federal

un tipo como uno eh!

Una de las mejores excusas que meten en estos tiempos electorales  los radicales gobernantes del pueblo, para no atribuirle sus logros de gestión al gobierno nacional, es esto de decir que casi todo lo que baja, baja de la provincia, pues ahí sí te dan bola.

Sin mencionar que las tres o cuatro obras más importantes fueron gestionadas directamente desde nación (edificio de Escuela Técnica, barrio Plan Federal, acceso a la ciudad cabecera y pavimento hacia Sierra de la Ventana -este en un distrito vecino pero con beneficio para el nuestro), el argumento esgrimido alarma viniendo desde quienes nos gobiernan, si es que el mismo demuestra la concepción de estado y gobierno que tienen. Ni hablemos de la AUH, las notebooks o los nuevos jubilados. Eso no es política...

Parece innecesario aclararlo, pero hay que hacerlo. Entre el gobierno que a todos nos une como estado, el nacional, y el gobierno que administra donde vivimos y nos desarrollamos, el municipal, en nuestro querido ispa hay un estado intermedio, el provincial. Se podrá discutir su necesidad o su administración, pero lo que no se puede discutir es que hoy funciona como siempre lo debió hacer: siendo el particularizador de las políticas nacionales según los distritos donde se implementan. Por lo que no reconocer la intervención del gobierno nacional en las políticas provinciales, presupone un desconocimiento de la administración de un país tal como el nuestro fue concebido. No va ya la sarasa esa de los estados provinciales independientes del que cada uno se arregle como pueda. La política de fondos rotativos del post anterior es un claro ejemplo. Y eso no quiere decir que cada provincia esté impedida de articular una política distinta, exclusiva, siempre y cuando  sea constitucional.

Además se suma una cuestión, ya casi a esta altura, psicológica (corrijame suje si no es así) de negación de que el gobierno provincial nada tiene que ver con el nacional, como si no perteneciesen al mismo partido o al mismo movimiento, como si se desconociese quién es la conductora del goberna. De todas maneras este drama psicológico bien podríamos decir está siendo superado al encontrar en un filántropo colombiano la posible solución de este dilema que a estas alturas ya tiene ribetes binacionales (?).

1 comentario:

manuel el coronel dijo...

Y eso que no mencioné el fondo solidario "de la soja"...

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